Cali, septiembre 22 de 2026. Actualizado: martes, septiembre 22, 2026 17:17

Crédito e inclusión financiera

Crédito formal no llega a la mitad de los adultos y el ‘gota a gota’ cobra tasas de hasta 666 %

Crédito formal no llega a la mitad de los adultos y el ‘gota a gota’ cobra tasas de hasta 666 %
Foto: Archivo particular
martes 22 de septiembre, 2026

El acceso al crédito continúa siendo una de las grandes brechas financieras en Colombia.

El 36,6 % de los adultos tiene acceso al crédito formal y, aun incluyendo entidades no financieras, la proporción llega apenas al 51,6 %.

En otras palabras, bajo la medición más amplia, cerca de la mitad de la población adulta continúa por fuera.

El problema golpea con mayor intensidad a los hogares de menores ingresos.

De acuerdo con la Encuesta de Endeudamiento de Colombia, elaborada por Anif y Colombia Fintech, entre quienes reciben menos de un salario mínimo, los bancos financian solamente el 21,7 % de la deuda, mientras los prestamistas informales e ilegales conocidos como “gota a gota” alcanzan una participación de 17,7 %.

La situación cambia considerablemente a medida que aumentan los ingresos.

Entre los hogares que reciben más de cuatro salarios mínimos, los bancos representan el 64,1 % del financiamiento, mientras el gota a gota se reduce al 3,7 %.

El costo de quedar por fuera

La diferencia no es menor cuando se observan las tasas.

Según la misma encuesta, el costo del gota a gota alcanza una tasa de 382 % anual para las personas y de 666 % para las mipymes, frente a una tasa de usura promedio ligeramente superior al 27 % actualmente.

Es precisamente allí donde Anif plantea una paradoja: aunque el límite de usura busca proteger a los consumidores frente a intereses excesivos, un techo que no refleje suficientemente el riesgo de prestar a determinados clientes puede terminar cerrándoles las puertas del sistema formal.

La explicación está en que hogares y empresas con menor historial crediticio o tradicionalmente excluidos representan un riesgo mayor para las entidades.

Si la tasa necesaria para cubrir ese riesgo supera el límite permitido, el prestamista formal puede optar por no otorgar el crédito, dejando a esas personas expuestas a mecanismos informales mucho más costosos.

Por eso, no se plantea eliminar la tasa de usura, sino flexibilizar su metodología de cálculo.

Actualmente, el Interés Bancario Corriente (IBC) de las carteras de consumo y ordinaria se certifica conjuntamente, aunque tienen perfiles de riesgo diferentes.

La propuesta consiste en separarlos para que el IBC de consumo refleje de manera más precisa el riesgo de esa cartera.

Se advierte que eliminar completamente la usura implicaría también retirarla del Código Penal, dejando sin sanción punible las tasas cobradas por el gota a gota.

Hasta $24,8 billones adicionales

Los cálculos muestran el tamaño potencial del cambio. En junio de 2026, el IBC conjunto de consumo y ordinario se encontraba en 19,2 %.

Si consumo se certificara independientemente, llegaría a 24,3 %.

Según Anif, bajo ese escenario el crecimiento real de la cartera de consumo podría aumentar 5,3 %, equivalente a $11,8 billones adicionales.

Además, si el techo de la cartera comercial se equiparara al de consumo, en 24,3 %, su crecimiento real aumentaría 3,2 %, equivalente a otros $13 billones.

En conjunto, los cálculos representan un potencial de $24,8 billones adicionales entre las dos carteras.

El debate está entonces en cómo mantener una protección frente a tasas excesivas sin que ese mismo límite termine excluyendo del sistema financiero a quienes, por su nivel de ingresos o perfil de riesgo, encuentran mayores dificultades para conseguir un préstamo formal.


Crédito formal no llega a la mitad de los adultos y el ‘gota a gota’ cobra tasas de hasta 666 %

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