Cali, marzo 14 de 2026. Actualizado: viernes, marzo 13, 2026 23:41
Producciones de Santa Marta, San Andrés y el Cauca marcan un momento histórico
Tres hitos históricos del cine colombiano en 2026 impulsan nuevas voces afrodescendientes
El cine colombiano atraviesa en 2026 un momento decisivo. Tres producciones lideradas por realizadores afrodescendientes desde distintos territorios del país —Santa Marta, San Andrés y el Cauca— avanzan en estreno, producción y circulación internacional con el respaldo del Fondo Audiovisual para la Equidad Racial (ERA), impulsado por la organización Manos Visibles.
Los proyectos, dirigidos por Ángela Carabalí, Yurieth Romero y Louis Alfred Robinson, ganadores del premio ERA 2025, representan hitos históricos en la industria audiovisual nacional y evidencian el surgimiento de una generación que está ampliando las fronteras del cine colombiano desde sus propias culturas, territorios y lenguas.
Entre estos avances se encuentran tres hechos sin precedentes: el primer largometraje documental dirigido y producido por una cineasta afrodescendiente que llega a salas de cine en Colombia, el primer largometraje de ficción dirigido por una realizadora afrocolombiana producido desde Santa Marta, y la primera película raizal hablada en creole que llegará a las salas del país.
Más que un logro aislado, este momento refleja la consolidación de nuevas voces que están transformando la narrativa del cine nacional desde una mirada diversa y profundamente ligada a las realidades regionales.
Estímulos
Este impulso cobra aún mayor relevancia en un contexto de subrepresentación histórica. Más de dos décadas después de la creación de la Ley de Cine en Colombia, solo cinco directores afrodescendientes han recibido estímulos para desarrollar largometrajes, y de las 545 personas registradas en roles de dirección cinematográfica en el país, apenas 75 han sido mujeres.
“En Manos Visibles entendemos que la cultura es un escenario de poder. Con ERA financiamos producciones e impulsamos condiciones reales para que el talento afrodescendiente e indígena pueda crear, circular y sostener sus proyectos en el tiempo”, afirmó Paula Moreno, presidenta de Manos Visibles y exministra de Cultura.
Un documental que transforma la memoria
Uno de los proyectos más destacados es “Soñé su nombre”, de la cineasta y documentalista Ángela Carabalí, cuyo estreno en salas colombianas está previsto para el 18 de febrero de 2026.
La película narra una historia profundamente personal y colectiva: la búsqueda de la verdad sobre la desaparición forzada de Esaú Carabalí Brand, padre de la directora. Junto a su hermana Juliana, la cineasta recorre distintos territorios del país reconstruyendo memorias familiares, testimonios y archivos sonoros que revelan la historia de su familia y de muchas comunidades que han resistido a la violencia.
El proyecto ha sido reconocido en importantes festivales internacionales como Hot Docs (Mención Especial del Jurado), DOC NYC, San Francisco International Film Festival, FIC Florianópolis, FIC Cali y FIDBA, consolidando una trayectoria destacada para una producción independiente.
Una nueva narrativa femenina desde el Caribe
Desde Santa Marta, la guionista y productora Yurieth Romero avanza en la producción de “Las Visitantes”, su primer largometraje de ficción, respaldado por el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico (FDC) y el programa ERA.
La película, inspirada en un universo narrativo que nació como libro publicado por Penguin Random House y luego se expandió a serie, explora la historia de cuatro mujeres afrodescendientes que coinciden en la fila de ingreso a una cárcel del Caribe colombiano, revelando tensiones de poder, afectos y contradicciones dentro de un sistema atravesado por profundas desigualdades.
La primera película raizal hablada en creole
El tercer hito llega desde el archipiélago de San Andrés y Providencia. El director Louis Alfred Robinson trabaja actualmente en la postproducción de “Freedom”, la primera película colombiana realizada completamente desde una mirada raizal y hablada en creole.
La historia se sitúa en la época de la esclavitud en San Andrés y narra el amor prohibido entre Rose y Joseph, dos jóvenes que sueñan con escapar del sistema de opresión en el que viven.
En medio de castigos, traiciones y resistencias, ambos se convierten en símbolo de lucha por la libertad.

