Cali, marzo 20 de 2026. Actualizado: viernes, marzo 20, 2026 16:35
“Te acordarás de mi”, está dispuesto en plataformas
Un film dramático de jamás olvidar
Luis Ángel Muñoz Zúñiga
Especial Diario Occidente
“Te acordarás de mi” (2020) es un film dramático de jamás olvidar, llevado de las tablas a la gran pantalla y que ahora llega a las plataformas virtuales.
Fue rodado en Canadá, es conmovedor para públicos de todas las edades, que toma como tema una problemática que a cualquier ser humano puede tocar teniendo en cuenta que no excluiría a sus familiares, los padres y abuelos, tampoco a algún otro ser querido, por estar todos expuestos al riesgo natural de padecer de Alzheimer, afectando a cualquier clase o estrato social, indiferente de los oficios o la profesión que en años hubieren desempeñado.
Adaptación del guion
El film reflexiona sobre la perdida de la memoria, siempre latente, evidencia que empieza a interesar a los guionistas, los directores y los productores de cine.
Otra particularidad de “Te acordarás de mi”, es que Eric Tessier, su director, rompió con el esquema exclusivista de hacer cine con guiones adaptados de obras literarias famosas.
Dirigió el filme con la adaptación de una obra teatral sencilla y homónima de Francois Archambault. Antes sólo veíamos filmes adaptados de clásicos, por ejemplo, “El Quijote”, “La Madre”, “El Proceso”, “Las uvas de la ira”, otros, tomados de obras de teatro, “Romeo y Julieta” y “Macbeth”, entre muchos más.
Historia conmovedora
“Te acordarás de mi”, cuyo productor fue Christian Larouche, contó con un selecto elenco y sus magistrales actuaciones: Remmy Girard (Edouard Beauchemin, personaje principal), France Castel, (Madeleine Beauchemin, su esposa), Julie Le Breton (Isabela Beauchemin, la hija), David Boutin (Patrick, su yerno) y Karelle Tremblay (Berenice, la joven que lo cuida).
“Te acordarás de mí”, incursiona brillando como obra maestra de la cinematografía. El drama recrea el Alzheimer, problema de salud mental de las personas mayores, un mal que no sólo afecta la identidad de quien lo padece, también incide en la vulnerabilidad de su entorno familiar y en sus relaciones sociales y laborales.
Es un film merecedor de crítica favorable, ovaciones y aplausos, porque es bien logrado, innovador y conmovedor, color impecable, hermosas locaciones con apacibles paisajes, textos breves y fundamentados, imágenes de narración implícita y ágil, diálogos argumentativos y pertinentes, actuaciones profesionales y excelentes.
Desde las plataformas virtuales es bien recibido por públicos cinéfilos que prefieren los dramas.
La historia, además de conmovedora y su tratamiento excelente en el séptimo arte, deja mensajes que lo hacen calificar de estudio especializado sobre la vejez, la soledad y la comprensión familiar. Este film innovador provoca autocríticas y reflexiones éticas.
Pareja dispareja
Madeleine, esposa que ya no siente el amor conyugal que de jóvenes vivieron y dio significado a la pareja, traslada una maleta con ropas y la agenda de los medicamentos, hasta el apartamento de su hija Isabel para que ella se encargue del encarte que empieza a representarle Edouard. “Hija es tu padre, es tuyo, no puedo cuidarlo. No lo soporto más. Necesito descansar. Cuídalo este fin de semana”.
Isabel queda ante la encrucijada de cumplir con su trabajo o atender a su padre. Su novio Patrick se ofrece voluntariamente para atenderlo. Berenice, su hija, representa una de las soluciones.
Foros en familia
“Te acordarás de mi”, contextualiza la historia en la sociedad actual, razón que conllevará a foros familiares donde se evaluará el futuro incierto de los hijos.
El olvido senil que en décadas lejana pueda deparar a los jóvenes, sería más crítico, teniendo en cuenta sus mínimos esfuerzos cognitivos, pues basta que hagan un clics y en fracción de segundos se sirven de los datos acumulados, igual que vasta información y saberes almacenados en memorias virtuales.
Ellos, acostumbrados a la Inteligencia Artificial, dudosamente recordarán cosas e ideas que no pensaron, no construyeron, ni procesaron inteligiblemente, sino que apenas retuvieron, pero que no apropiaron intelectualmente.
Automatización imperceptible
En su vejez no vaciarán contenidos porque son escasos en sus cerebros, los datos que tomaron sólo fueron efímeros, ocasionales y de interés utilitarista.
Seguramente, llegará el momento que la automatización de la persona se paralice de repente, como una máquina que falla, sin percatarlo, algo que lo abstendrá de reaccionar.
En cambio, el proceso de olvido que padece el profesor Edouard, lo perciben Madeleine su esposa, Isabel su hija, Patrick su yerno y Berenice, la jovencita que lo cuida y da sentido a sus días porque le trae recuerdos de la hija que se suicidó y que perdió hace varios años.
Confiesa ante cámaras
El profesor Edouard, confiesa ante los reporteros del telenoticiero que harán la nota, considerada importante porque es un famoso catedrático y autor de varios libros de historia, que empieza a padecer de Alzheimer, aunque con terquedad afirme “tener una excelente memoria y ser excepcional, más tratándose de guerras”.
En especial, según él, cuando habla de las guerras, fácilmente puede recordar sus lugares y fechas. Asegura que también puede recitar los mejores pasajes de Homero, contar cómo Hernán Cortez engañó a Montezuma y saqueó la ciudad.
Edouard cuenta una anécdota personal, muy importante en su historia de vida, que le sucedió el primer día que debutó de profesor universitario: “Tenía 29 años de edad, era un joven idealista, pero mis clases no eran impersonales. Puedo memorizar los nombres de cada uno de los 45 estudiantes, yo anotaba en una libretica las características individuales de cada uno, por ejemplo, cabello despeinado, pechos notables, etc”.
Advierte, que siempre recordará esa primera clase, aunque no los volvió a ver más. “Aún recuerdo sus caras y sus nombres. Mi memoria es genial”.
Virtualidad versus lo tangible
Su esposa, que deja entrever una fría relación de pareja, le increpa diciéndole que no recuerda lo que hizo ayer o incluso hoy. “¿Qué desayunaste?… Dímelo”.
Esa arremetida de su esposa, le provoca un discurso centrado en la confrontación virtualidad versus la realidad tangible. “Leí el periódico pero ahora otra vez está todo en blanco. Siendo honesto no es una gran pérdida. Esta época no es más que un parmo intelectual. La gente sólo piensa en sus sentimientos: te quiero, te amo, zumba, Kiss. Si no tienes una página web, un blog, si no twitteas, si no estás en Facebook, en YouTube, no existes. El mundo virtual está usurpando el mundo tangible. No es algo a la ligera, sino que contribuimos a la desintegración del mundo…. Y volviendo a mi enfermedad, tal vez sea mi cerebro el que responde a la estupidez humana, apagándose. Por eso olvido cosas”.

