Cali, octubre 21 de 2026. Actualizado: miércoles, octubre 21, 2026 20:47
257.000 viviendas están pendientes de iniciar obras
Colombia tiene $98 billones en proyectos de vivienda sin iniciar que podrían generar 2,3 millones de empleos
Durante el Congreso Colombiano de la Construcción, Camacol advirtió que más de 1.400 proyectos, equivalentes a cerca de 257.000 viviendas, están pendientes de iniciar obras.
El gremio pidió reactivar el sector sin descuidar la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto.
Colombia tiene una oportunidad de movilizar $98 billones en inversión para vivienda, recursos que actualmente están representados en proyectos que todavía no han comenzado su construcción y que podrían convertirse en uno de los motores de la recuperación económica del país.
Así lo reveló Guillermo Herrera, presidente ejecutivo de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), durante la instalación del Congreso Colombiano de la Construcción 2026, que reúne en Cartagena a más de 2.000 representantes de la industria.
De acuerdo con cifras de Coordenada Urbana, existen más de 1.400 proyectos y cerca de 257.000 viviendas en preventa, cuya puesta en marcha tendría el potencial de generar el equivalente a 2,3 millones de empleos directos e indirectos.
Sin embargo, el gremio advirtió que para convertir esta inversión potencial en obras concretas es necesario mejorar las condiciones de financiación, recuperar la confianza de los compradores y reducir las barreras que dificultan el desarrollo de nuevos proyectos.
“Colombia no tiene que esperar a que aparezcan nuevos proyectos para comenzar a recuperar la construcción. Tenemos empresas, trabajadores, proveedores y proyectos que pueden ponerse en marcha”, afirmó Herrera.
Reconstrucción y reactivación deben avanzar juntas
Uno de los principales mensajes del Congreso fue la necesidad de atender simultáneamente la emergencia habitacional provocada por el terremoto del pasado 10 de agosto y la desaceleración que atraviesa el sector constructor.
Según las cifras presentadas por Camacol, el movimiento sísmico dejó más de 255.000 viviendas afectadas en 403 municipios de 16 departamentos.
De ellas, 51.778 quedaron destruidas y otras 203.301 resultaron averiadas.
Para el gremio, la reconstrucción requiere medidas extraordinarias y capacidad de ejecución, mientras que la reactivación de la construcción formal demanda financiación, reglas claras y nuevas inversiones.
“Colombia no tiene que escoger entre reconstruir y reactivar. Tiene que hacer las dos cosas y hacerlas bien. Son tareas diferentes, pero complementarias”, señaló Herrera.
Las ventas de vivienda siguen por debajo de 2022
La preocupación de los constructores también se sustenta en el comportamiento del mercado inmobiliario.
Actualmente, las ventas de vivienda se encuentran 34,4% por debajo de los niveles de 2022, mientras que las iniciaciones de obra registran una caída del 40% frente a ese mismo año.
Camacol también llamó la atención sobre la construcción informal.
Entre 2005 y 2018 se edificaron aproximadamente 1,6 millones de viviendas sin licencia, equivalentes al 35% del total construido durante ese período.
La construcción, clave para crecer al 6%
Durante el encuentro, Camacol expresó su respaldo a la Misión Crecer del Gobierno Nacional, que plantea alcanzar un crecimiento económico del 6%, y propuso incorporar la vivienda como uno de los sectores estratégicos para conseguirlo.
El gremio identificó cuatro prioridades: facilitar el acceso a vivienda, habilitar suelo y promover renovación urbana, desarrollar nuevos modelos de negocio y simplificar los trámites de construcción.
También pidió fortalecer la financiación, los programas de vivienda de interés social y los incentivos al ahorro de los hogares.
Para Herrera, la reactivación del sector no solamente permitiría construir más viviendas, sino dinamizar proveedores, industrias y empleos en las regiones.
“Debemos reconstruir lo que se perdió, reactivar lo que se detuvo y avanzar para construir lo que Colombia necesita”, concluyó.
La propuesta de Camacol plantea así un doble desafío: atender a miles de familias que perdieron sus hogares por el terremoto y recuperar una actividad económica que dispone de proyectos e inversión potencial, pero necesita condiciones para volver a construir.

