Cali, marzo 10 de 2026. Actualizado: martes, marzo 10, 2026 22:00
Autoridad en acción
Las “megatomas” en el Valle del Cauca empiezan a consolidar una experiencia que merece ser leída con mayor profundidad, son un instrumento de recuperación territorial, fortalecimiento institucional y generación de confianza ciudadana.
Lejos de ser operativos coyunturales, estas intervenciones representan un modelo que combina decisión política con diseño estratégico.
El primer elemento a destacar es el liderazgo de la Gobernadora Dilian Francisca Toro y su Secretario de Seguridad y Convivencia, el Doctor Guillermo Londoño.
Toda vez, que la seguridad se ejerce desde el territorio y requiere conducción clara, coordinación efectiva y voluntad de asumir los costos.
Son una apuesta desde el nivel departamental por articular capacidades y orientar esfuerzos hacia objetivos concretos.
En un contexto donde muchas veces las instituciones accionan de manera aislada, este tipo de ejercicios reafirman la importancia de una dirección política que ordene, articule, priorice y ejecute.
Más allá del mensaje político, hay un componente técnico que explica sus resultados. Las “megatomas” parten de un principio fundamental en política pública de seguridad, la intervención focalizada.
No se trata de cubrir todo el territorio con presencia, sino de concentrar capacidades en áreas críticas, con base en la evidencia, inteligencia y análisis del delito.
Este enfoque permite afectar estructuras criminales, desarticular economías ilegales y recuperar zonas donde la institucionalidad viene siendo desafiada por la delincuencia.
A esto se suma un factor diferencial, la articulación real. Policía, Ejército, Fiscalía, autoridades locales y capacidades tecnológicas operan bajo una misma lógica de intervención.
Herramientas como los sistemas de monitoreo y análisis, integrados desde plataformas como el CEGES y RAPTOR, permiten no solo reaccionar, sino anticipar mediante el uso de la tecnología. Esta integración reduce tiempos de respuesta, mejora la calidad de la información y aumenta la efectividad operativa.
Otro de los logros relevantes es la consolidación del control territorial. La experiencia ha demostrado que el problema no es solo llegar, sino sostener la presencia.
En este sentido, las “megatomas” empiezan a evolucionar de operativos puntuales a estrategias con vocación de permanencia, donde el seguimiento y la continuidad son tan importantes como el despliegue inicial.
El impacto en la percepción ciudadana es fundamental. La seguridad no se mide únicamente en cifras, sino en la confianza de la gente.
Ver al Estado actuando de manera decidida, organizada y visible genera una sensación de respaldo que es fundamental para reconstruir el tejido social y fortalecer la denuncia.
Por supuesto, ningún modelo está exento de desafíos. La criminalidad se transforma, muta y busca nuevas formas de evadir la acción estatal.
Sin embargo, lo que hoy muestra el Valle del Cauca, es que es posible pasar de la reacción a la estrategia, de la dispersión a la coordinación y de la ausencia a la presencia efectiva.
Esta estrategia no es una solución total, debe entenderse como parte de un modelo más amplio de seguridad.
Pero sí es una señal clara de que cuando hay liderazgo político, enfoque técnico y articulación institucional, la seguridad deja de ser un discurso y se convierte en una política pública con resultados.
