Cali, abril 30 de 2026. Actualizado: jueves, abril 30, 2026 18:46

Tomás Lombana Bedoya

Cali entre conciertos y crisis: ¿Problemas de fondo o estrategia de imagen?

Tomás Lombana Bedoya

Cali es una ciudad con problemas estructurales profundos que no podemos ignorar. Por el contrario, son realidades que, con el paso del tiempo, parecen haberse agudizado.

La inseguridad sigue siendo uno de los principales dolores de los caleños. No solo en las calles, sino en su periferia, donde municipios como Jamundí, Candelaria y las zonas limítrofes con el Cauca se han convertido en corredores estratégicos de criminalidad.

Las cifras de homicidios y los ataques sicariales continúan siendo elevadas, reflejando un fenómeno complejo que no da tregua.

A esto se suma el microtráfico en distintas comunas, que impacta directamente la convivencia y la calidad de vida.

En movilidad, la situación tampoco es menor: una malla vial deteriorada, problemas persistentes en el sistema de semaforización —especialmente en el sur de la ciudad— y un evidente déficit en cultura ciudadana agravan aún más el panorama.

En materia ambiental, las laderas de Cali también presentan alertas importantes. La deforestación y la minería ilegal en los cerros tutelares, sumadas a las lluvias, convierten algunos sectores en verdaderos ríos de agua, evidenciando una falta de control y planificación.

Este es el contexto real de la ciudad. Sin embargo, cuando se revisan las encuestas recientes, la desaprobación de la administración del alcalde Alejandro Eder ronda entre el 65% y el 70%, mientras que su aprobación se ubica entre el 19% y el 22%. Son cifras que no pueden pasar desapercibidas.

Entonces, surge una pregunta inevitable: ¿qué está pasando?

Más allá de los indicadores, parece existir una desconexión entre la administración y la ciudadanía.

Y esta percepción no es nueva. Ya se ha mencionado en otros espacios, pero hoy cobra más sentido cuando se analiza el enfoque comunicacional y político del gobierno local.

En octubre de 2024, Cali fue sede de la COP16, un evento de talla mundial que posicionó a la ciudad y generó un impacto positivo en la imagen de la administración.

Ese momento se tradujo en un repunte en los indicadores de aprobación.

Sin embargo, lo que vino después plantea dudas. En octubre de 2025, el anunciado concierto de Shakira —un evento privado— se percibió como si fuera un logro directo de la administración. Lo mismo ocurrió recientemente con la presentación de J Balvin, otro artista de talla internacional.

Nuevamente, la narrativa pareció centrarse en mostrar estos eventos como parte de la gestión pública.

Y ahí es donde surge el cuestionamiento de fondo.

El sector público debe crear las condiciones para que el sector privado invierta, dinamice la economía y genere este tipo de espectáculos. Si estos eventos se están realizando, es precisamente porque existe un entorno que lo permite.

Pero apropiarse de ellos como si fueran el eje central de la gestión puede ser un error estratégico.

Porque mientras se destacan estos momentos, los problemas estructurales siguen presentes.

Y para muchos ciudadanos, más que conciertos, lo urgente es la seguridad, la movilidad, el empleo y la calidad de vida.

Incluso cuando se anuncian avances como la recuperación de la malla vial o intervenciones en sectores emblemáticos como el barrio Obrero, estos esfuerzos, aunque valiosos, siguen siendo percibidos como insuficientes frente a la magnitud de los desafíos de la ciudad.

El riesgo es claro: construir una narrativa basada en eventos y logros puntuales, mientras la ciudadanía vive una realidad distinta, puede profundizar la desconexión.

Aquí no se trata de deslegitimar lo positivo. Todos queremos que a la administración le vaya bien. Porque cuando a la administración le va bien, a Cali le va bien.

Pero también es necesario hacer una reflexión de fondo. La comunicación no puede reemplazar la gestión, ni los eventos pueden sustituir las soluciones estructurales.

Cali necesita más que espectáculo. Necesita enfoque, empatía y resultados.

Porque al final, la verdadera evaluación no está en los escenarios, sino en las calles.

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martes 24 de marzo, 2026
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