Cali, septiembre 28 de 2026. Actualizado: lunes, septiembre 28, 2026 17:18
Cuando el miedo paraliza la economía
Hay una cifra que debería obligarnos a mirar la seguridad con otros ojos, $39.590 millones diarios.
No es el presupuesto de una alcaldía ni el costo de una gran obra pública.
Es la estimación de lo que Santa Marta deja de mover cada día como consecuencia de la crisis de orden público.
La Cámara de Comercio señala, además, que la ciudad concentra el 42,2 % de la economía del Magdalena y reúne 22.435 empresas y establecimientos.
Pero detrás de esa cifra existe algo más difícil de medir, “el miedo”.
El miedo no aparece en los indicadores, pero modifica decisiones.
Hace que el comerciante cierre antes, que el transportador no salga, que el turista cancele, que una familia evite desplazarse y que un empresario postergue una inversión.
Ese es precisamente uno de los mayores poderes de una organización criminal, no necesita controlar físicamente toda una ciudad para afectar su economía, basta con convencer a la población de que salir es peligroso.
La actual situación tiene un contexto concreto.
Después de las operaciones de la Fuerza Pública contra las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, incluida la neutralización de uno de sus principales cabecillas, alias “Cholo”, la estructura respondió con amenazas, intimidaciones y acciones asociadas al denominado paro armado.
El Gobierno Nacional ordenó reforzar la presencia militar y policial en Santa Marta y sus corregimientos.
Aquí aparece también la dimensión política. El gobierno de Abelardo De La Espriella ha colocado la recuperación de la seguridad, el orden y la autoridad en el centro de su discurso y de su estrategia.
Quedando en evidencia que cuando el Estado aumenta la presión sobre una organización criminal, esta puede intentar trasladar el costo de esa presión a la población.
Por eso, enfrentar la coyuntura no puede reducirse a poner más uniformados en las calles.
Debe acompañarse de inteligencia, investigación criminal, protección de corredores estratégicos y coordinación permanente entre la Nación y los entes territoriales.
Hay otra batalla igualmente importante, la batalla por la confianza.
Porque recuperar una calle es una tarea operativa.
Recuperar la confianza de un comerciante, un hotelero, un transportador o un turista es una tarea estratégica.
Y aquí está el verdadero desafío. El resultado no debería medirse solamente por cuántas capturas se producen o cuántos hombres llegan a una ciudad, sino por cuánto tiempo logra mantenerse la normalidad después de que disminuye la presión del Estado.
Si la respuesta institucional es sostenida, articulada y basada en inteligencia, la crisis puede convertirse en una oportunidad para fortalecer las capacidades de seguridad.
Si, por el contrario, la respuesta es únicamente reactiva, existe el riesgo de que las organizaciones criminales cambien de método, menos confrontación abierta y más extorsión, intimidación, control social, ataques selectivos y presión sobre corredores económicos.
Santa Marta hoy nos recuerda una verdad elemental, la seguridad no es el costo de la economía, es una de sus condiciones de existencia.
Porque el miedo es, quizás, el arma más poderosa de una organización criminal.
No necesita ocupar cada calle, controlar cada comercio ni atacar a cada ciudadano.
Le basta con conseguir que la gente cambie sus hábitos, que el comerciante cierre su establecimiento de comercio, que el empresario no invierta, que el transportador no circule y que el ciudadano prefiera quedarse en casa.
Cuando el miedo empieza a decidir por la sociedad, el crimen ya está ejerciendo poder.
Por eso, recuperar la seguridad no significa solamente recuperar el territorio.
Significa recuperar la libertad de salir, trabajar, invertir, viajar y vivir sin que una amenaza criminal determine nuestras decisiones.
Hoy no solo se enfrenta el desafío de derrotar unas estructuras ilegales.
Se enfrenta algo más profundo, demostrar que el miedo no puede convertirse en autoridad.
Porque recuperar una calle es recuperar territorio. Devolver la confianza y vencer el miedo es recuperar la ciudad.
