Cali, agosto 24 de 2026. Actualizado: lunes, agosto 24, 2026 17:20
Después de la emergencia, toca reconstruir Cali
Perder una vivienda en un terremoto no es solo perder paredes: es perder patrimonio, rutina, ingresos y tranquilidad.
Para muchas familias de Cali, la emergencia no terminó cuando dejó de temblar.
Después de varios días, comienza otra etapa, más larga y compleja: volvernos a levantar.
En esta etapa, el Estado tiene una responsabilidad concreta: ayudar a que quienes resultaron afectados puedan recuperarse.
Pero hacerlo requiere criterios claros, objetivos y sin improvisación.
Por eso he propuesto que Cali estudie alivios tributarios proporcionales a la magnitud del daño sufrido.
Si una vivienda quedó completamente destruida, no puede recibir el mismo tratamiento que otra con afectaciones menores.
Y si un negocio tuvo que cerrar como consecuencia de la emergencia, tampoco puede ignorarse el impacto sobre sus ingresos y sobre la economía de nuestra ciudad.
Este no es el único frente. Los damnificados tampoco pueden quedar solos frente a las aseguradoras.
He pedido mayor presencia de la Superintendencia Financiera para hacer seguimiento a las reclamaciones y he ofrecido orientación para quienes necesiten avanzar en esos procesos.
Frente al arriendo, la salida no es congelar el mercado sino proteger a quien lo perdió todo.
Propongo un subsidio focalizado, pagado contra un contrato registrado y verificado, con una duración definida mientras la familia se reubica.
La vivienda puente —inmuebles desocupados y habitables, con respaldo temporal— puede ampliar esas opciones sin depender únicamente del mercado de arrendamiento.
La ciudad también debe revisar sus tiempos de planeación.
Por eso solicité un plazo adicional para ajustar el POT: no se puede planear Cali con los mismos supuestos que existían antes del sismo.
Levantar la ciudad no es solo levantar edificios. Es lograr que el comercio reabra, que los trabajadores puedan conservar sus empleos, que existan líneas de financiación con condiciones objetivas y que las empresas encuentren condiciones para reactivarse.
También debemos adelantar, cuando corresponda, las gestiones ante el Gobierno Nacional para promover incentivos a la construcción y revisar temporalmente los aranceles de los materiales que necesitaremos para reconstruir.
Desde el Concejo seguiré impulsando estas propuestas y vigilando que cada alivio tenga un responsable y un resultado verificable.
La Alcaldía, la Nación, el sector privado, las universidades y la sociedad civil tenemos que remar en el mismo sentido.
Cali ya demostró que sabe reaccionar ante la tragedia. Ahora debe demostrar que también sabe organizarse para lo que viene.
