Cali, abril 2 de 2026. Actualizado: miércoles, abril 1, 2026 21:04

Fray Sergio Iván Rojas Díaz

Educar para el propósito: la esperanza que nace de la juventud del Valle del Cauca

Fray Sergio Iván Rojas Díaz, O.F.M. - Rector, Universidad de San Buenaventura

Algunos adultos siguen repitiendo frases como “los jóvenes de hoy no quieren hacer nada”, “son muy frágiles” o “no tienen rumbo cierto”.

Sin embargo, cada vez que los escucho de cerca, descubro todo lo contrario: los jóvenes están fabricando su futuro, están buscando sentido.

Y en ese camino nos están mostrando una nueva forma de entender la vida, el liderazgo y el futuro.

En cambio, es verdad que vivimos un tiempo de profundas transformaciones culturales y emocionales. En el Valle del Cauca, los jóvenes crecen entre contrastes: son creativos, talentoso, ambiciosos y resilientes, pero también enfrentan desigualdad, precariedad y desencanto social.

Aun así, emergen liderazgos inspiradores que se expresan en el arte, el deporte, la tecnología, los emprendimientos y los proyectos sociales. Lo que los mueve no es solo el éxito, sino la autenticidad.

Ya no buscan “ser alguien en la vida”, según parámetros tradicionales, sino ser ellos mismos con sentido y coherencia.

En ese horizonte, surge una pregunta esencial: ¿para qué estudian los jóvenes hoy? Muchos podrían decir que para alcanzar la felicidad o asegurar ingresos, pero la realidad es más profunda.

Cada vez más, eligen su formación con un propósito de vida. No se trata únicamente de obtener un título, sino de poner su conocimiento al servicio del bien común, del cuidado ambiental y de la salud mental.

Quieren que lo que estudian tenga impacto real, que sirva para transformar su entorno.

Incluso en profesiones tradicionales como derecho, salud o ciencias económicas, los estudiantes se preguntan cuál es la responsabilidad social que implica su elección.

Estudian no solo por curiosidad o prestigio, sino para que su realización mejora su entorno.

Vemos cómo las artes y los deportes, antes considerados complementarios, hoy son herramientas poderosas para reconstruir el tejido social y promover la convivencia.

Acompañar a los jóvenes desde la educación implica algo más que orientar vocaciones o formar competencias. Significa ayudarlos a conectar lo que son con lo que sueñan.

En una sociedad que los empuja a competir y a “ser los mejores”, necesitamos una pedagogía fraterna, del encuentro, histórica y de la individuación, que los invite a servir y cooperar, sin perder la búsqueda de su felicidad.

Formar, más que instruir, es un acto de esperanza. Es fraternizar a la persona con su propósito y al país con su juventud.

El Valle del Cauca tiene un inmenso número de liderazgos jóvenes, que necesitan oportunidades y confianza.

Creer en ellos es creer en el futuro. Desde la Universidad de San Buenaventura Cali, reafirmamos que educar es cultivar esperanza, siempre que se haga en conciencia del propósito de vida y de la búsqueda del bien común. San Francisco de Asís afirmaba que “donde hay caridad y sabiduría, allí no hay temor ni ignorancia”.

En los jóvenes reconozco esta capacidad de transformar lo cotidiano en oportunidad y lo pequeño en algo verdaderamente transformador, con el ímpetu propio de los jóvenes que quieren aprender y aportar, porque cuando una generación decide vivir con propósito, toda una sociedad se renueva.

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martes 14 de octubre, 2025
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