Cali, abril 30 de 2026. Actualizado: jueves, abril 30, 2026 18:46
El proyecto Júpiter
Hace una semana, desde RTVC se hizo una denuncia: los talleres de democracia organizados por la UAV —entre otras entidades— estarían orientados a influir en empleados para votar en contra del candidato Iván Cepeda.
Al mismo tiempo, la Cámara de Comercio me invitó a una de esas actividades. Asistí con curiosidad. Hice algo básico: ir, escuchar y registrar.
Grabé el contenido, tomé fotos de las diapositivas y recogí intervenciones de cerca de 20 asistentes, todos empresarios y emprendedores.
Cargué el material en una herramienta de inteligencia artificial y le pedí que hiciera lo que muchos no han hecho: analizar antes de opinar. No cambié una coma de sus respuestas.
¿Cual es el objetivo del taller? Promover participación informada, pensamiento crítico y cultura ciudadana. No encontré instrucciones de voto ni lineamientos partidistas.
¿Hay sesgo político? No. Sí hay una preocupación por la desinformación, la polarización y el peso de las emociones en las decisiones públicas.
¿Están bien fundadas las denuncias? Con lo que vi, no. El contenido es formativo, no proselitista.
¿Por qué involucrar a empresarios? Porque hacen parte del sistema. La premisa es simple: las empresas ya inciden en lo público; la diferencia está en cómo lo asumen.
Aquí se promueve participación, diálogo y control social, no direccionamiento electoral.
¿Entonces qué hay detrás de la denuncia? Puede haber prevención legítima. También puede haber estrategia: deslegitimar espacios de formación.
En un entorno polarizado, formar criterio incomoda. Pero la alternativa es peor. Fui a verificar y encontré un llamado a participar mejor, no a votar por alguien.
En democracia, la sospecha es válida. Pero la evidencia es obligatoria. Y conviene no olvidarlo: sembrar desconfianza también puede ser una estrategia.
