Cali, abril 2 de 2026. Actualizado: miércoles, abril 1, 2026 21:04

Célimo Sinisterra

Juana Saltitopa: independentista y abolicionista dominicana

Célimo Sinisterra

Para algunos historiadores y maestros, hablar de próceres afrodescendientes que participaron en procesos independentistas y abolicionistas resulta harto, cansón y monótono.

Dicen, entre otras cosas, que eso ocurrió hace muchos años y que, en estos tiempos, no tiene importancia recordar lo que pasó durante los 349 años de esclavitud en las Américas.

Al respecto, este escritor, etnoeducador y filósofo les responde que, de igual manera, no tendría importancia en estos tiempos referirse a hechos y personajes como el Mausoleo de Halicarnaso, el Coloso de Rodas, el Templo de Artemisa, los Jardines Colgantes de Babilonia, el Faro de Alejandría y las pirámides de Guiza, entre otras maravillas antiguas.

Asimismo, personajes como Antístenes, Diógenes de Sinope, Heráclito de Éfeso, Anaxímenes, Hipatia, Aristóteles, Sócrates y Homero, así como personajes de La Odisea como Telémaco, Odiseo y su esposa Penélope, se remontan entre dos mil y tres mil años antes de Cristo, y hoy siguen siendo noticia, incluso en el pensum de los establecimientos educativos; ahí los vemos.

Entonces, no comprendo por qué la mezquindad de la academia quiere sacar de la historiografía la historia afro, más aun teniendo en cuenta que la Ley 1874 de 2017 revivió la cátedra de historia en Colombia y que el Decreto 1122 de 1998 obliga a todos los establecimientos educativos del país a impartir la cátedra de estudios afrocolombianos.

Lo nuevo respecto a la esclavitud

La Organización de las Naciones Unidas declaró el 26 de marzo como el día para recordar el crimen más atroz ocurrido contra la humanidad.

La captura, el transporte transatlántico y la comercialización de negros fue considerada como un grave delito de lesa humanidad.

Ni siquiera los crímenes que cometió Hitler contra los judíos en los campos de concentración se comparan: al océano Atlántico fueron arrojados más de 10 millones de negros, algunos con soga en el cuello, de donde pendían grandes piedras para ayudarlos a ser sumergidos hasta el lecho marino.

Claro, el racismo sistémico permea todo el aparato académico y coarta cualquier posibilidad, incluso legal, para que el mundo se entere de las atrocidades cometidas por los europeos y de personas esclavizadas que incluso hoy son significadas como genios, aunque nunca fueron a la escuela.

Caso a tener en cuenta es el de Thomas Fuller, la “calculadora humana” de Virginia, el “Pitágoras negro” y el “Arquímedes negro”, esclavizado e iletrado.

Juana Saltitopa, valiente negra esclavizada

En los pliegues menos contados de la historia latinoamericana habita la figura vibrante de Juana Saltitopa, una mujer cuyo nombre parece más leyenda que realidad, pero cuya vida encarna la resistencia, la audacia y la dignidad de un pueblo en lucha.

Conocida como “La Coronela”, Juana Saltitopa no fue simplemente un personaje secundario en la gesta independentista dominicana: fue fuerza activa, determinante, imprescindible.

Nacida en el siglo XIX en la región del Cibao, en la actual República Dominicana, su figura emerge con fuerza en el contexto de la Guerra de la Restauración (1863–1865), ese esfuerzo titánico por devolver la soberanía a una nación que había sido nuevamente anexada a España.

En medio del estruendo de los fusiles y el humo de la pólvora, Juana no ocupó el rol que la sociedad de su época reservaba para las mujeres.

Ella rompió moldes: cargaba armas, transportaba municiones, asistía a los combatientes heridos y, según la tradición oral, participaba activamente en combate.

Su apodo, “Saltitopa”, evoca movimiento, agilidad, energía inagotable. No es difícil imaginarla desplazándose con rapidez entre trincheras improvisadas, esquivando balas con el machete, desafiando el miedo.

Pero, más allá de la imagen casi mítica, lo que su historia revela es una verdad profunda: las guerras de independencia no fueron solo obra de grandes próceres masculinos, sino también de mujeres anónimas o casi invisibilizadas en la historia que sostuvieron la lucha con igual o mayor valentía.

Juana Saltitopa simboliza esa otra cara de la historia en lo que hoy es República Dominicana, la que no siempre se escribe en los libros oficiales; es decir, no la incluyen en la historiografía o, en el peor de los casos, es sacada.

Su vida nos obliga a cuestionar los relatos tradicionales y a ampliar la mirada sobre quiénes construyen la libertad.

En un tiempo donde las voces femeninas eran sistemáticamente relegadas, ella se alzó, literal y simbólicamente, para reclamar su lugar en la historia.

Hoy, recordar a Juana Saltitopa no es solo un acto de justicia histórica; es también una invitación a reconocer el papel transformador de las mujeres en los procesos independentistas, abolicionistas, sociales y políticos.

Su legado trasciende su tiempo: nos habla de coraje, de rebeldía frente a la opresión y de la capacidad humana de desafiar los límites impuestos.

Porque hay nombres que no deben permanecer en silencio; y el de esta negra dominicana, recordada como Juana Saltitopa, con su salto audaz a la historia, merece ser pronunciado una y otra vez.

Comments

miércoles 1 de abril, 2026
ads_top
Powered by Sindyk Content
Arriba