Cali, octubre 5 de 2026. Actualizado: lunes, octubre 5, 2026 16:54

Johana Caicedo Sinisterra

Llegar no es suficiente

Johana Caicedo Sinisterra

Durante muchos años luchamos para llegar.

Para entrar a la universidad, ocupar cargos públicos, dirigir instituciones, sentarnos en mesas donde antes otros decidían por nosotros y tener una voz en lugares que históricamente parecían reservados para unos pocos.

Y llegar importa. Claro que importa.

Cada mujer, cada persona negra, cada joven de un territorio empobrecido y cada persona diversa que rompe una barrera también ensancha el camino para quienes vienen detrás.

Pero últimamente me hago otra pregunta: ¿llegar para qué?

Porque ocupar un lugar de poder no significa necesariamente transformarlo. Podemos cambiar los rostros y conservar las mismas prácticas. Podemos hablar de inclusión y cerrar puertas. Podemos venir de abajo y, una vez arriba, olvidar cómo se siente esperar una oportunidad.

Por eso he aprendido que la representación es apenas el comienzo.

El verdadero desafío aparece cuando tenemos capacidad de decidir: cómo tratamos a la gente, a quién escuchamos, qué hacemos con los recursos públicos, cómo conformamos nuestros equipos y qué puertas dejamos abiertas para los demás.

El poder tiene una característica peligrosa: puede hacernos olvidar rápidamente de dónde venimos.

Quizás por eso necesitamos entenderlo de otra manera. No como un lugar al que se llega para quedarse, sino como una responsabilidad temporal. Hoy una decide; mañana decidirá otra persona. Hoy podemos abrir una puerta que durante años estuvo cerrada.

No luchamos tanto para parecernos a quienes alguna vez nos excluyeron.

Luchamos para demostrar que otra manera de ejercer el poder es posible.

Por eso llegar nunca será suficiente.

La verdadera transformación ocurre cuando nuestra presencia cambia algo para quienes todavía no han podido llegar.

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lunes 5 de octubre, 2026
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