Cali, marzo 19 de 2026. Actualizado: miércoles, marzo 18, 2026 22:25
¿Mucho voto y pocos líderes? El dilema del Pacto en el Valle
Los resultados de las elecciones legislativas del 8 de marzo dejaron una conclusión difícil de ignorar: el Pacto Histórico atraviesa uno de sus mejores momentos electorales, especialmente en el Valle del Cauca y en su capital, Cali.
La contundencia de sus cifras no solo confirma su fortaleza como movimiento político, sino que también ofrece una radiografía clara de cómo está pensando hoy una parte importante del electorado vallecaucano.
No es un dato menor. En un departamento históricamente diverso en lo político, el crecimiento del Pacto evidencia una consolidación que trasciende lo coyuntural y empieza a perfilarse como una fuerza estructural.
Y esto cobra aún más relevancia en la antesala de las elecciones presidenciales, donde el peso del “sello Pacto” será determinante para candidaturas como la de Iván Cepeda y su fórmula vicepresidencial, Aída Avella.
Sin embargo, mientras el país se prepara para esa disputa nacional, en el Valle ya empieza a gestarse otra conversación: la de las elecciones locales.
La sucesión de Alejandro Eder en Cali y de Dilian Francisca Toro en la Gobernación abre un escenario político en el que el Pacto Histórico, sin duda, quiere jugar un papel protagónico.
Y es aquí donde surge la gran pregunta: ¿tener votos es suficiente?
El análisis sugiere que no. Si bien el Pacto ha demostrado una importante capacidad de movilización electoral, también deja ver una debilidad que podría convertirse en su principal obstáculo: la falta de liderazgos visibles y consolidados en lo local.
Hoy parece haber más “logo” que caras, más estructura electoral que figuras capaces de conectar con el votante en una contienda regional.
No se trata de desconocer nombres ni trayectorias. Tal como lo planteó Mauricio Ríos Giraldo en su columna del 16 de marzo, varios de los dirigentes más representativos del Pacto están proyectando su futuro en escenarios nacionales.
Incluso figuras como Alexander López parecen estar apostando por un rol más cercano a la construcción de poder en Bogotá que a una candidatura territorial.
Esto deja un vacío que no es menor. Porque ganar una alcaldía o una gobernación no depende únicamente de la suma de votos, sino de la capacidad de interpretar el territorio, generar confianza y construir identidad política con el ciudadano.
El Pacto Histórico tiene hoy una oportunidad real de convertirse en una fuerza determinante en las próximas elecciones locales.
Pero antes de pensar en victorias, tendrá que resolver una incógnita fundamental: quiénes serán los rostros que representen ese proyecto y si lograrán sintonizar con un electorado que, aunque cercano al discurso, aún espera liderazgos claros.
Ahí, más que en los números, estará la verdadera elección.
