Cali, octubre 19 de 2026. Actualizado: lunes, octubre 19, 2026 16:47
Mujeres y tecnología: una brecha por superar
Si bien Colombia ha avanzado en la participación de las mujeres en los diferentes frentes del país, no es un secreto que seguimos estando en desventaja en casi todos los aspectos del desarrollo.
Es así como el sector tecnológico se posiciona como uno de los ámbitos donde las desigualdades permanecen con mayor arraigo, pero, también, como la ventana de oportunidad donde las mujeres podríamos alcanzar las mayores tasas de crecimiento profesional, movilidad social y autonomía económica si logramos democratizar el acceso al talento digital.
Las cifras evidencian la dimensión de este desafío: en Latinoamérica, las mujeres representan apenas el 32% de la fuerza laboral en la industria TIC y ocupan solo el 15% de los cargos directivos.
En Colombia el panorama es igualmente exigente, pues las mujeres representan solo el 37,9% de los graduados en áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) —descendiendo a un preocupante 31,6% en las facultades de ingeniería— y ocupan menos del 30% de las plazas de empleo en el sector tecnológico del país.
Estas disparidades generan impactos profundos en criterios determinantes para el progreso social, tales como la brecha de informalidad, el poder adquisitivo y la disparidad de ingresos global.
Por un lado, el sector de servicios —altamente feminizado— cuenta con índices de informalidad que alcanzan hasta el 60%, mientras que en el sector tecnológico la formalidad supera el 85%. En términos de poder adquisitivo, persiste una baja presencia femenina en la economía digital, donde apenas 1 de cada 4 trabajadores es mujer.
Por otro lado, la disparidad de ingresos global demuestra cómo la segregación ocupacional perpetúa la desigualdad: mientras un profesional en un rol de liderazgo o especialización en el sector tecnología puede percibir ingresos superiores a los 25 millones de pesos mensuales, una trabajadora social en un rol de liderazgo similar percibe, en promedio, una remuneración de 7 millones de pesos.
Teniendo en cuenta todo lo anterior se hace necesario que en nuestro país se tomen decisiones estratégicas a mediano y largo plazo.
Entre ellas la necesidad de articular políticas públicas entre el sector educativo y la industria TI que desmantelen estereotipos desde la infancia y fomenten vocaciones científicas en los colegios, motivando a más niñas y jóvenes a incorporarse a un sector de vanguardia que ofrecerá más y mejores oportunidades cuando cuente con la participación activa de quienes representamos el 52% de la población del país.
@LizaRodriguez18
