Cali, marzo 3 de 2026. Actualizado: martes, marzo 3, 2026 21:57
Willie Colón y el misterio del veintiuno
El 21 de febrero muere Willie Colón y la salsa pierde con su partida a un gran intérprete, productor y experimentador.
Gracias a Willie Colón aprendí a saborear la salsa: no la del golpe, sino la de los instrumentos que cantan y la de las letras intrigantes.
Aquí tres de ellas, alusivas a lo misterioso y a la muerte, para rendir homenaje. Y al final, la más encantadora, por la cual profeso predilección.
Primera: El Gran Varón, su canción más conocida; una profunda pieza que aborda el amor incondicional de un padre, la libertad en la búsqueda de la identidad sexual y la maldición del SIDA.
En segundo lugar, Oh, qué será, adaptación magistral de la composición fantasmagórica de Chico Buarque, donde la salsa abraza la profundidad poética brasileña sin perder la raíz caribeña.
Y, en tercer lugar: Toma Mis Manos, una pieza en la que la voz cantante nos acompaña para finalmente, cuando cae el telón, susurrarnos al oído: “Toma mis manos… abrázame fuerte… yo soy la muerte.”
¿Cómo no apreciar a Willie Colón, quien podía hacer del baile una denuncia, del ritmo una reflexión y de la muerte un susurro?
Pero yo lo recordaré por una pieza menos conocida. Una que no tiene letra y tampoco cantante: Apartamento 21. Sí, aquí hace su aparición —premonitoriamente— el 21.
En esta composición los instrumentos cantan; no acompañan, no rellenan, no adornan. Cantan mientras el jazz se filtra y el blues se insinúa como una nostalgia lejana.
Es salsa que no grita; seduce de forma eterna. Ese es el misterio del 21 de Willie Colón: vibraciones que alcanzando una mayoría de edad se hacen eternas.
