Cali, octubre 5 de 2026. Actualizado: lunes, octubre 5, 2026 16:54

Los grupos armados multiplicaron su capacidad de ataque con tecnología relativamente accesible; el Estado necesita responder con tecnología, especialización y protección antidrones.

Drones: la guerra cambió

Drones: la guerra cambió
Foto: Ilustración IA
lunes 5 de octubre, 2026

Los 442 ataques con drones cargados con explosivos registrados en Colombia desde 2024 muestran que el país enfrenta una transformación de la amenaza criminal.

Ya no estamos ante hechos aislados ni ante una modalidad experimental: los drones se convirtieron en armas recurrentes de los grupos ilegales.

La progresión habla por sí sola: 108 ataques en 2024, 158 en 2025 y 176 solamente hasta septiembre de 2026.

Cauca concentra 244 casos, pero la amenaza se ha extendido por buena parte del territorio.

El ataque de este lunes contra la estación de Policía de Aguachica, Cesar, después del ocurrido el domingo en El Peñol, Nariño, confirma esa expansión.

El problema es que esta tecnología multiplica la capacidad de daño de los criminales.

Una acción que antes podía requerir decenas de hombres armados y exponerlos directamente ahora puede ejecutarse a distancia mediante un aparato comercial adaptado para transportar explosivos.

Si cambió la amenaza, tiene que cambiar la respuesta.

Colombia necesita acelerar la adquisición y despliegue de sistemas antidrones, especialmente para proteger estaciones de Policía, bases militares e infraestructura estratégica en las zonas de mayor riesgo.

Detectores, inhibidores y otros sistemas de neutralización deben convertirse en elementos habituales de protección.

Puede ser una inversión costosa, pero mucho más costoso resulta perder vidas, instalaciones, aeronaves o capacidad operacional.

La respuesta tampoco puede limitarse a defenderse.

La Fuerza Pública necesita especializarse en esta nueva forma de confrontación: inteligencia para localizar operadores y centros de lanzamiento, unidades entrenadas en sistemas no tripulados y capacidad tecnológica propia para operaciones ofensivas contra objetivos legítimos.

Es tecnología contra tecnología.

Los grupos criminales entendieron rápidamente que un dron barato puede aumentar enormemente su capacidad de intimidación y ataque.

El Estado tiene que entenderlo todavía más rápido, porque la guerra cambió y enfrentarla con las herramientas de ayer puede resultar demasiado costoso.


Drones: la guerra cambió

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