Cali, octubre 14 de 2026. Actualizado: miércoles, octubre 14, 2026 14:58
Los graves señalamientos de Eva Ferrer sobre la ex primera dama no pueden quedarse en una controversia mediática, Colombia necesita que se investiguen y se establezca la verdad.
Las denuncias contra Alcocer exigen respuestas
Las denuncias de Eva Ferrer contra la ex primera dama Verónica Alcocer son demasiado graves para que terminen reducidas a una pelea entre examigas, a rumores o a un escándalo mediático más.
Las autoridades tienen que establecer qué hay de cierto en esos señalamientos, porque sus implicaciones van mucho más allá de las personas involucradas.
En entrevista con la revista Semana, Ferrer, quien fue cercana colaboradora de Alcocer, aseguró que durante el gobierno de Gustavo Petro se habrían utilizado aeronaves oficiales para transportar drogas hacia Venezuela y regresar con millonarias sumas de dinero.
También hizo señalamientos sobre presunto tráfico de armas, participación de personas del entorno de la ex primera dama y actuaciones de funcionarios públicos y un congresista.
La gravedad aumenta porque, de comprobarse, estaríamos ante posibles delitos cometidos mediante el uso de recursos y capacidades del Estado, con eventuales responsabilidades que podrían alcanzar a personas vinculadas con distintas instituciones.
Por eso es indispensable una investigación rigurosa.
La Fiscalía debe establecer la veracidad de las denuncias, verificar los testimonios, revisar las bitácoras de vuelo, determinar qué se transportó en las aeronaves oficiales y esclarecer quiénes participaron y bajo qué responsabilidades.
Por supuesto, Verónica Alcocer y todas las personas mencionadas tienen derecho a la presunción de inocencia y a controvertir las acusaciones.
Precisamente por eso se necesita que la justicia esclarezca los hechos, en lugar de permitir que las sospechas se conviertan en condenas públicas.
Colombia ha conocido demasiados escándalos que producen titulares durante semanas y después desaparecen sin respuestas concluyentes.
Este caso no debería terminar de la misma manera. Si las acusaciones resultan falsas, debe establecerse, y si se comprueban delitos, sus responsables deben responder ante la justicia.
Lo que el país necesita no es otro escándalo sin desenlace, necesita saber la verdad.

