Cali, febrero 3 de 2026. Actualizado: martes, febrero 3, 2026 18:44
El encuentro del presidente Gustavo Petro con Donald Trump en la Casa Blanca debe centrarse en los intereses nacionales y no en afinidades ideológicas o discursos ajenos al bienestar del país
Petro y Trump, una cita decisiva para Colombia
Llegó el día del encuentro entre el presidente Gustavo Petro y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la Casa Blanca, y las preocupaciones y tensiones frente a lo que pueda ocurrir son válidas.
Ambos mandatarios son impredecibles, no se caracterizan precisamente por la diplomacia tradicional y representan extremos opuestos del espectro ideológico, contexto que obliga a reconocer que cualquier error, gesto innecesario o mensaje equivocado puede tener consecuencias reales para Colombia.
Hay un hecho que no se puede perder de vista: se trata de la potencia número uno del mundo frente a un país en vía de desarrollo.
En esa relación asimétrica, Colombia es la que más tiene que perder si el encuentro sale mal; por eso, el presidente Petro tiene la obligación de poner los intereses de Colombia por encima de sus pasiones ideológicas y de cualquier agenda personal o simbólica que no aporte al bienestar nacional.
En ese marco, Nicolás Maduro no tiene por qué ser parte de la conversación ni de los temas prioritarios.
Lo que sí importa es avanzar en asuntos concretos como la cooperación económica, la integración comercial, la seguridad fronteriza y regional, la lucha contra el narcotráfico, la inversión extranjera y el comercio bilateral, temas que inciden directamente en el crecimiento, el empleo y la estabilidad del país.
El encuentro también será clave para definir el rumbo de la cooperación en seguridad y narcotráfico, uno de los puntos de mayor fricción entre ambos gobiernos.
Aunque algunos señalamientos de Trump han sido exagerados, resulta innegable que la falta de una acción contundente del gobierno del presidente Gustavo Petro contra organizaciones criminales como el ELN, las disidencias de las Farc y múltiples bandas dedicadas al narcotráfico ha incidido en el crecimiento de ese negocio ilegal.
La expectativa es que de esta reunión salga un compromiso claro de combatir de frente, sin restricciones ideológicas, a todas esas estructuras criminales.
Petro no puede priorizar la conveniencia de un discurso antiimperialista en época electoral en detrimento de los intereses generales de Colombia. Su deber es buscar entendimientos, resultados concretos y una relación bilateral basada en intereses compartidos.

