Cali, octubre 21 de 2026. Actualizado: miércoles, octubre 21, 2026 16:58
Aunque Colombia atraviesa una temporada de lluvias, el fenómeno de El Niño continúa fortaleciéndose.
Las lluvias no deben hacernos bajar la guardia
Las lluvias de las últimas dos semanas pueden generar una falsa sensación de tranquilidad frente al fenómeno de El Niño.
Sin embargo, las advertencias de las autoridades meteorológicas indican que el país debe prepararse para condiciones mucho más difíciles en los próximos meses.
Que esté lloviendo ahora no significa que haya desaparecido el riesgo de sequía.
El Ideam confirmó el pasado 8 de octubre la presencia del fenómeno de El Niño en Colombia y advirtió que existe una probabilidad del 83 % de que mantenga una intensidad fuerte o muy fuerte hasta el primer trimestre de 2027.
Además, las precipitaciones que se están presentando corresponden a la segunda temporada de lluvias del año, que se extiende hasta noviembre.
Pero incluso durante este período se esperan acumulados inferiores a los habituales en buena parte del territorio nacional.
Esto significa que pueden registrarse aguaceros intensos y, al mismo tiempo, mantenerse un déficit de lluvias que comprometa la disponibilidad de agua.
Según las proyecciones divulgadas por el Ideam, diciembre podría marcar el momento de mayor intensidad del fenómeno, precisamente cuando comienza la temporada de menores precipitaciones.
Por eso, sería un error que las autoridades interpretaran las lluvias recientes como una razón para flexibilizar las medidas de prevención.
Es necesario mantener la vigilancia sobre los embalses, fortalecer los planes de abastecimiento, preparar los sistemas de acueducto y anticipar los riesgos de incendios forestales.
También está en juego la seguridad energética del país.
Colombia depende en gran medida de la generación hidroeléctrica, de manera que una reducción prolongada de los aportes de agua a los embalses puede aumentar la presión sobre el sistema eléctrico.
Pero la responsabilidad no corresponde únicamente a las autoridades.
Los ciudadanos también deben comprender que ahorrar agua y electricidad no es una medida reservada para cuando aparecen las restricciones.
Evitar el desperdicio desde ahora puede contribuir a reducir las dificultades de los próximos meses.
La experiencia demuestra que resulta mucho más conveniente prevenir que reaccionar cuando los embalses ya están en niveles críticos y las medidas de emergencia se vuelven inevitables.
Las lluvias actuales son bienvenidas, pero no deben confundirse con el final de la amenaza. El Niño sigue presente y podría intensificarse.

