Cali, agosto 11 de 2026. Actualizado: lunes, agosto 10, 2026 22:07
El comienzo de un nuevo gobierno debe asumirse como una oportunidad para corregir errores, resolver problemas y avanzar como país
Si a De la Espriella le va bien, a Colombia le va bien
Una de las peores prácticas de la política consiste en desear que a quien gobierna le vaya mal para después presentarse ante los ciudadanos como la solución.
Quienes actúan así anteponen sus aspiraciones electorales, sus diferencias ideológicas y sus intereses partidistas al bienestar del país.
Por eso, ahora que comienza el gobierno del presidente Abelardo De la Espriella, los colombianos, independientemente de si votaron por él, por otro candidato o simplemente no votaron, deberían partir de un propósito común: que al nuevo gobierno le vaya bien.
Puede sonar a frase de cajón, pero encierra una verdad elemental: si al gobierno le va bien, al país le va bien.
Si mejora la seguridad, ganamos todos; si se recupera el sistema de salud, ganamos todos; si crece la economía y se generan empleos, ganamos todos; si mejora la educación y se crean oportunidades, ganamos todos.
Todo cambio de gobierno representa una oportunidad para corregir el rumbo, conservar aquello que funciona, modificar lo que está fallando y comenzar de nuevo donde sea necesario.
Esto resulta especialmente importante para Cali, el Valle del Cauca y el suroccidente colombiano.
Son demasiadas las necesidades acumuladas y muchos de los problemas que enfrentan estos territorios desbordan las capacidades presupuestales y operativas de alcaldías y gobernaciones.
Se necesita un Gobierno Nacional presente, cercano y comprometido, especialmente en seguridad, salud, infraestructura e inversión social.
Naturalmente, respaldar que al gobierno le vaya bien no significa renunciar a la crítica ni al control político.
Una democracia necesita una oposición seria, vigilante y propositiva. Lo que no necesita es una oposición dedicada a obstaculizar por obstaculizar o a generar problemas para después obtener réditos políticos de ellos.
Son muchas las promesas del nuevo gobierno y enormes las expectativas. Ahora le corresponde al presidente De la Espriella trabajar para cumplirlas y a los colombianos contribuir, desde sus diferencias, a que el país avance.
Colombia necesita que a su nuevo gobierno le vaya bien.

