Cali, marzo 20 de 2026. Actualizado: viernes, marzo 20, 2026 19:36

Las alertas sobre posibles nuevos actores criminales en Cali no pueden subestimarse

La amenaza de la extorsión

La amenaza de la extorsión
viernes 20 de marzo, 2026

Las versiones sobre una posible presencia de la banda criminal conocida como La Inmaculada en Cali deben prender las alarmas.

Sería extremadamente grave que una organización que tanto daño ha causado en Tuluá y sus alrededores termine sumándose al complejo mapa de actores criminales que ya operan en la capital del Valle del Cauca.

La preocupación surge a raíz del homicidio de un hombre conocido como alias “Cajón”, ocurrido el 3 de marzo de 2026 en el barrio Centenario, hecho que abrió nuevas líneas de investigación sobre disputas por economías ilegales en sectores del centro de la ciudad.

Las autoridades han sido claras en señalar que, hasta el momento, no existen evidencias que confirmen la presencia de La Inmaculada en Cali.

Sin embargo, el solo hecho de que esa hipótesis esté siendo analizada en los procesos de inteligencia ya debería ser suficiente para activar todas las alertas institucionales.

Cali enfrenta desde hace años una compleja situación de seguridad. A la presencia de estructuras de delincuencia común organizada se suman redes dedicadas al microtráfico, al sicariato y a otras economías ilegales que se disputan territorios dentro del perímetro urbano.

La eventual llegada de una banda con la capacidad de intimidación y violencia que ha demostrado La Inmaculada agravaría ese escenario.

En ciudades como Tuluá, esta estructura criminal ha construido poder mediante la extorsión sistemática al comercio, a pequeños empresarios y a personas que viven del rebusque diario.

Ese es quizá uno de los aspectos más preocupantes de estas organizaciones. Sus principales víctimas suelen ser los pequeños comerciantes, vendedores informales y trabajadores que dependen de su actividad diaria para subsistir.

Cuando la extorsión se instala en un territorio, la presión y el miedo terminan normalizando una situación profundamente injusta.

Muchos prefieren pagar antes que denunciar, por temor a represalias. Así, poco a poco, la delincuencia se apodera de espacios económicos y sociales.

Ese fenómeno ya se observa en otras ciudades del país. Buenaventura ha sido escenario de disputas entre bandas como Los Chotas y Los Espartanos, mientras en Tuluá el poder de La Inmaculada ha marcado la vida cotidiana de la población.

Por eso las alertas no pueden subestimarse. La inteligencia policial y judicial debe actuar con rapidez para determinar si realmente existen intentos de expansión de esa estructura hacia Cali o si se trata de disputas entre organizaciones ya presentes en la ciudad.


La amenaza de la extorsión

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