Cali, septiembre 30 de 2026. Actualizado: miércoles, septiembre 30, 2026 16:59

Colombia necesita una Fuerza Pública operativa frente a todas las formas de criminalidad, pero también controles rigurosos que impidan que la ofensiva derive en abusos.

Necesitamos contundencia contra el crimen, sin excesos

Necesitamos contundencia contra el crimen, sin excesos
Foto: Alcaldía de Cali
miércoles 30 de septiembre, 2026

Era más que necesario que Colombia recuperara la operatividad de su Fuerza Pública contra el crimen.

Que Ejército, Armada, Fuerza Aeroespacial y Policía estén nuevamente a la ofensiva frente a los grupos armados ilegales, las bandas criminales y la delincuencia urbana es una respuesta esperanzadora para un país que necesita recuperar la seguridad.

Durante el gobierno de Gustavo Petro demasiadas concesiones para los grupos ilegales, que fortalecieron su accionar y expandieron su control territorial.

Por eso es importante que el gobierno del presidente Abelardo De la Espriella haya puesto nuevamente la seguridad y la capacidad operativa del Estado entre sus prioridades.

La ofensiva que se observa en distintas regiones y ciudades debe mantenerse, los ciudadanos no pueden acostumbrarse a vivir con miedo mientras los criminales actúan con tranquilidad.

Pero precisamente porque Colombia necesita que esta política perdure y tenga un amplio respaldo, hay que evitar que la contundencia termine confundida con excesos.

El país conoce antecedentes dolorosos; los falsos positivos demostraron hasta dónde puede llegar la degradación cuando integrantes de la Fuerza Pública cruzan los límites de la legalidad. Ese capítulo no puede repetirse.

La instrucción, entonces, debe ser doble y absolutamente clara: toda la capacidad legítima del Estado contra quienes delinquen y todos los controles necesarios para proteger a los inocentes.

Eso exige protocolos, supervisión, inteligencia rigurosa, respeto por los derechos humanos, investigación de cualquier irregularidad y sanciones para quien abuse de su autoridad.

No para debilitar a la Fuerza Pública, sino para protegerla y darle legitimidad a su actuación.

Colombia necesita soldados y policías con capacidad para actuar, no con las manos atadas.

Pero también necesita la certeza de que esa fuerza se ejercerá dentro de la ley.

Contundencia contra el crimen y cero tolerancia con los excesos son las dos cosas fortalecen la seguridad.


Necesitamos contundencia contra el crimen, sin excesos

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