Cali, agosto 20 de 2026. Actualizado: jueves, agosto 20, 2026 15:18

Convertir los escombros y el dolor de los damnificados por el terremoto en escenarios de campaña merece sanción social.

Sanción social a quienes hacen política con la tragedia

Sanción social a quienes hacen política con la tragedia
Foto: Alcaldía de Cali
jueves 20 de agosto, 2026

El terremoto del pasado 10 de agosto ha mostrado lo mejor de miles de ciudadanos, pero también ha dejado al descubierto lo peor de cierta manera de hacer política; mientras unos ayudan, otros calculan.

En el Valle del Cauca han aparecido congresistas y dirigentes más preocupados por montar espectáculos mediáticos entre los escombros, generar indignación y obtener protagonismo que por contribuir a solucionar las necesidades de los damnificados. Es grotesco.

Cali enfrenta la mayor emergencia que ha vivido en lo corrido de este siglo.

Hay familias que perdieron seres queridos, viviendas, negocios y buena parte de lo construido durante años.

Utilizar ese dolor como escenografía para hacer política resulta frío, calculador, maquiavélico e imperdonable.

Mucho más cuando algunos de esos espectáculos terminan torpedeando o desacreditando el trabajo de las autoridades que están dedicadas a atender la emergencia.

El alcalde Alejandro Eder, la gobernadora Dilian Francisca Toro y el presidente Abelardo De la Espriella han estado al frente de la respuesta.

Cada uno desde sus competencias ha asumido responsabilidades y trabajado en la atención de la tragedia.

Al mismo tiempo, miles de ciudadanos, empresarios, fundaciones, voluntarios y organismos de socorro aportan sin cámaras ni cálculos electorales. Esa diferencia debe verla la ciudadanía.

No se trata de impedir la crítica ni el control político. Las autoridades deben rendir cuentas y sus actuaciones pueden y deben ser cuestionadas cuando corresponda.

Pero una cosa es controlar y otra muy diferente explotar deliberadamente una tragedia para conseguir votos.

Y allí debe aparecer la sanción social. Los ciudadanos no son bobos, no son manipulables y no tienen por qué tragarse entero cada espectáculo construido para las redes sociales.

Deben preguntarse quién está ayudando, quién está proponiendo soluciones y quién simplemente está utilizando el sufrimiento ajeno para hacer campaña.

El próximo año habrá elecciones territoriales. Quienes hoy pretenden pescar votos entre los escombros deberían encontrarse entonces con una ciudadanía que tenga memoria y los castigue precisamente donde más les duele: en las urnas.


Sanción social a quienes hacen política con la tragedia

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