Cali, octubre 7 de 2026. Actualizado: martes, octubre 6, 2026 22:18
A casi dos meses del terremoto, la falta de reactivación de negocios y fuentes de ingreso amenaza con extender el impacto económico a toda la ciudad
Se agota el tiempo para los anuncios
A punto de cumplirse dos meses del terremoto, la reactivación económica de Cali no puede seguir esperando.
Muchas personas que perdieron sus negocios o cuyos establecimientos resultaron afectados continúan sin producir y, alrededor de ellas, comienza a crecer una afectación mucho más amplia que amenaza con extender las consecuencias de la tragedia a toda la ciudad.
Porque detrás de cada negocio cerrado hay una cadena.
Está el propietario que dejó de facturar, pero también el trabajador que perdió su empleo o redujo sus ingresos, el proveedor que dejó de venderle y quienes dependían indirectamente de esa actividad.
Y esa cadena llega mucho más lejos de lo evidente. Pensemos, por ejemplo, en quienes trabajaban informalmente prestando servicios domésticos por días en viviendas que fueron destruidas o quedaron inhabitables.
No perdieron una casa ni un negocio, pero perdieron su fuente de ingreso como consecuencia directa del terremoto.
Ese es el verdadero riesgo dos meses después: que la pérdida económica inicial siga multiplicándose.
Cada persona que deja de producir o de trabajar pierde capacidad adquisitiva y, por lo tanto, reduce sus gastos.
Compra menos, contrata menos servicios y aplaza decisiones. Entonces el impacto comienza a sentirse en negocios que no sufrieron un solo daño durante el terremoto.
La Alcaldía ha anunciado medidas de reactivación y la semana pasada el vicepresidente estuvo en Cali abordando esta problemática, pero se está agotando el tiempo de los anuncios.
Lo que se necesita ahora es que las soluciones lleguen efectivamente a quienes siguen sin producir.
Créditos, alivios, ayudas y mecanismos de recuperación tienen que traducirse rápidamente en negocios abiertos, empleos recuperados y fuentes de ingreso restablecidas.
Porque lo que está en juego ya no es solamente la recuperación de quienes tuvieron pérdidas materiales, es la capacidad adquisitiva de una parte importante de la población y, con ella, el movimiento de la economía de Cali.
Si esa cadena no se recompone pronto, el impacto seguirá creciendo como una bola de nieve y, entonces, los afectados por el terremoto terminaremos siendo todos.

