Cali, agosto 11 de 2026. Actualizado: lunes, agosto 10, 2026 22:07
En estas horas difíciles, autoridades y ciudadanos tenemos responsabilidades que cumplir
Después del terremoto: Serenidad, solidaridad y mucha responsabilidad
Colombia enfrenta una emergencia de grandes proporciones. El terremoto de magnitud 7,4, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, golpeó con especial fuerza al suroccidente y dejó afectaciones en diferentes regiones del país.
Cali, el norte del Valle del Cauca, Pereira, Manizales, municipios del Quindío y poblaciones chocoanas están entre las zonas que reportan víctimas y daños, mientras los organismos de socorro avanzan en la evaluación de lo ocurrido.
Apenas comienza a establecerse la verdadera dimensión de esta emergencia.
Por eso, estas no son horas para especular ni para anticipar balances, sino para concentrar todos los esfuerzos en proteger la vida, atender a quienes lo necesitan, evaluar las estructuras afectadas y recuperar de manera segura los servicios esenciales.
A las autoridades nacionales, departamentales y municipales les corresponde actuar con rapidez, coordinación y transparencia.
La ciudadanía necesita información permanente y confiable, especialmente en momentos en los que el miedo facilita la propagación de rumores.
También los ciudadanos tienen una responsabilidad. Es indispensable conservar la calma, atender las recomendaciones de los organismos competentes, facilitar el trabajo de los equipos de emergencia y, sobre todo, no convertir las redes sociales en multiplicadoras del temor.
Las falsas advertencias que anuncian réplicas a determinadas horas carecen de fundamento: pueden presentarse nuevos movimientos después de un terremoto, pero no es posible establecer con precisión cuándo ocurrirán.
Y está, además, la solidaridad. Colombia necesita hoy de ciudadanos dispuestos a ayudar, cuidar al vecino y pensar especialmente en quienes perdieron sus viviendas o enfrentan mayores dificultades.
Habrá tiempo para determinar qué funcionó, qué falló y qué se debe corregir para estar mejor preparados ante futuros terremotos.
Esas preguntas deberán hacerse y tendrán que responderse, pero la prioridad hoy es otra: atender la emergencia, acompañar a los afectados y enfrentar unidos uno de esos momentos en los que un país demuestra de qué está hecho.

