Cali, abril 4 de 2025. Actualizado: viernes, abril 4, 2025 17:39

Crónica de Gustavo Álvarez Gardeazabal

Soñar despiertos

Gustavo Alvarez Gardeazabal

Desde cuando entré de lleno en la senectud me cansé de soñar despierto. Curiosamente, empero, no he perdido una pizca de la imaginación o más bien la he fortificado con el realismo apabullante de haber vivido 80 años. Tener ilusiones ha sido una constante del ser humano.

Muchos las pierden cuando fracasan. Otros las renovamos o las cambiamos para volver a intentar convertirlas en realidades cumplidas. Hay entonces los eternos desilusionados o los irremediablemente ilusos.

Poder manejar los desengaños para que no se conviertan en filones de la venganza ,es para muchos una labor de titanes. Alimentar la compensación para contrarrestar el fracaso es negarse a admitir lo débiles o equivocados que finalmente resultamos ser.

He estado pensando mucho en esos temas mientras termino de profundizar y actualizar la nueva edición de mi libro “ Prisionero de la Esperanza” con la que cerraré la colección de la Biblioteca Gardeazábal que El Tiempo y el Éxito han estado patrocinando durante estos dos últimos años.

Quizás resida allí, en la comprensión de la venganza y en la reeducación de las juventudes en el realismo práctico y no en las ilusiones fomentadas, donde se encuentre la solución a esta eterna violencia que hemos vivido por siglos entre colombianos.

Desde antes de llegar Jiménez de Quezada con las ambiciones y venganzas de todos los españoles o de traer a los mandingas sobrantes de guerra de las playas africanas, ya los indios habitantes de estas tierras andaban enfrascados en guerras vengativas e ilusiones imperiales frustradas.

Pareceríamos un pueblo maldito aunque sin maldición. Pero lo que en verdad somos es un pueblo distinto por las mezclas sanguíneas y los ADN trocados por haber cabalgado sobre la ambición , llevando a cuestas siglo tras siglo la envidia y la venganza.

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viernes 4 de abril, 2025
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