Cali, abril 8 de 2026. Actualizado: miércoles, abril 8, 2026 17:27
El candidato no es Cepeda, es Petro
Dicen que un candidato que no actúa como tal, difícilmente logra conectar con el electorado. Sin embargo, la actual campaña presidencial parece estar rompiendo esa lógica.
Si el senador Iván Cepeda es elegido presidente de Colombia, su caso será digno de un estudio de estrategia política y electoral.
La reflexión surge porque Cepeda, que hasta el momento se mantiene en el primer lugar de las encuestas de intención de voto, es un candidato bastante particular, porque, en la práctica, no parece candidato:
Ya se anunció que no irá a debates y mientras los demás aspirantes reaccionan a la coyuntura, fijan posiciones y entran en controversias, Cepeda se mantiene al margen.
El senador habla poco de los temas del día –sobre todo cuando tienen que ver con escándalos del gobierno– y hace pocas propuestas concretas.
El discurso de Iván Cepeda, además, gira en buena medida alrededor del expresidente Álvaro Uribe Vélez.
Y cuando interviene, lo hace leyendo textos, sin mayor emoción, sin conectar desde lo discursivo…
Cepeda es, en esencia, un candidato plano, sin carisma, que no responde al molde tradicional de lo que suele ser una campaña presidencial competitiva y, aun así, encabeza las mediciones, algo que, desde la lógica política tradicional, resulta difícil de explicar.
Sin embargo, la explicación sí existe. Y es bastante clara: En la práctica, el candidato presidencial de la izquierda no es Iván Cepeda, es Gustavo Petro.
Es el presidente quien opina de todo, quien fija la agenda, quien confronta, quien entra en disputa con los sectores políticos y con los demás candidatos….
En resumen, es Petro quien está en campaña y, al ser él quien actúa como candidato, aleja a su heredero político de las confrontaciones y el desgaste que estas producen.
El presidente no solo ha mantenido una presencia constante en el debate público, sino que ha movido su gobierno con lógica electoral, pues nunca dejó de comportarse como si estuviera en campaña.
Lo que se lee, entonces, es una estrategia para que los electores que están sintonizados con el mandatario voten por Cepeda, pero lo hagan pensando en Petro. Ahí está la clave.
El esquema, sin duda, ha funcionado hasta el momento y le ha permitido a Cepeda tener el respaldo del nicho electoral que se mantiene fiel a Petro, que se calcula está entre el 30% y el 35% –y que coincide con lo que marca el candidato en las encuestas–, una fuerza electoral que le garantizaría el paso a segunda vuelta…
Sin embargo, queda una pregunta: ¿Cómo hará Iván Cepeda para llegar más allá del petrismo, a los sectores que no se mueven por caudillismo?

