Cali, septiembre 27 de 2026. Actualizado: sábado, septiembre 26, 2026 21:00
Emprendimiento
Bordado a mano y personalización: La apuesta caleña que convierte una prenda en una historia
En un momento en que muchas compras se resuelven con catálogos repetidos y entregas rápidas, cada vez más personas buscan objetos que tengan un sentido personal. En Cali, esa necesidad se refleja en el interés por prendas y artículos intervenidos a mano, pensados no solo como un regalo o un accesorio, sino como una forma de expresar gustos, recuerdos e identidad.
Ese cambio en la manera de consumir es el punto de partida de TATÁ, arte hecho con amor, un emprendimiento local de bordado artesanal creado por Edna Ruth Rodríguez Rojas. Su historia comenzó después de quedarse sin trabajo, cuando decidió explorar una curiosidad que venía de tiempo atrás: las manualidades y, en especial, el bordado, una práctica que también conoció de cerca gracias al oficio de su mamá, bordadora y modista.
Desde entonces, el aprendizaje ha sido principalmente práctico. Entre tutoriales, cursos, revistas y ensayo constante, fue construyendo una forma propia de trabajar. Su interés se ha concentrado en piezas personalizadas, con especial atención al bordado figurativo, en el que busca representar formas, colores y detalles de manera cuidadosa.
¿Por qué lo hecho a mano sigue ganando espacio?
Más allá de una tendencia estética, el valor de lo artesanal responde a varias búsquedas del consumidor actual. En el caso del bordado personalizado, hay al menos cuatro elementos que explican su vigencia:
- Exclusividad: muchas personas prefieren piezas que no se repitan y que respondan a su estilo personal.
- Valor simbólico: un bordado puede representar una mascota, un recuerdo, una imagen especial o una idea pensada para alguien concreto.
- Proceso consciente: frente a la producción masiva, crece el interés por conocer quién hizo una pieza y cuánto trabajo hay detrás.
- Durabilidad en los materiales: en este tipo de trabajo, la elección de telas, hilos y acabados resulta clave para que la pieza conserve su apariencia con el tiempo.
En TATÁ, ese proceso parte de escuchar al cliente. Antes de definir colores, composición o nivel de detalle, la creadora busca entender qué le gusta a la persona, si prefiere tonos suaves o vivos, algo sencillo o una propuesta más elaborada. La idea, explica, no es repetir un modelo, sino adaptar cada trabajo para que se sienta propio.
Cuando el bordado va más allá de la prenda
Uno de los casos que más recuerda surgió a partir de una clienta que llegó por una camiseta bordada. Poco después, una familiar de esa compradora regresó interesada no en adquirir otra pieza, sino en aprender la técnica. A partir de ahí comenzaron clases personalizadas de bordado, que con el tiempo se convirtieron para esa alumna en una actividad terapéutica durante un momento difícil de su vida.
La experiencia muestra otra dimensión de este oficio: además del resultado final, el bordado también puede convertirse en un espacio de concentración, paciencia y creación personal, algo que hoy también valoran quienes buscan actividades manuales para desconectarse del ritmo diario.
Hacia adelante, la meta de la marca es crecer sin perder el carácter artesanal: consolidar una tienda virtual, llegar a otras ciudades, participar en ferias y, más adelante, contar con un espacio físico que funcione como taller y vitrina del proceso.
Para saber más: quienes estén buscando prendas o artículos bordados con un enfoque personalizado, o quieran conocer más sobre la propuesta de TATÁ, pueden visitar su Instagram @tata_handmade o escribir a su WhatsApp 3133169632.
Créditos: Diario de Occidente.
