Cali, abril 21 de 2026. Actualizado: lunes, abril 20, 2026 21:35

Arquitectura, ciudad y consumo

“El centro comercial ya no es transaccional, es parte de la vida”: Jean Michel Colonnier llega a Epicca 2026

“El centro comercial ya no es transaccional, es parte de la vida”: Jean Michel Colonnier llega a Epicca 2026
Foto: Archivo particular
miércoles 15 de abril, 2026

En el marco de Epicca 2026, el encuentro más importante del sector de centros comerciales en Colombia, el arquitecto Jean Michel Colonnier, fundador y director de Colonnier Arquitectos, será uno de los conferencistas centrales con su charla “Diseño e inspiración para espacios comerciales en constante evolución”.

Su enfoque plantea una transformación profunda: los centros comerciales ya no se conciben como lugares de compra, sino como espacios de vida, experiencia y ciudad.

Con una visión internacional y proyectos que integran arquitectura, urbanismo y experiencia de usuario, Colonnier abordará cómo el diseño se convierte en una herramienta estratégica para articular retail, entretenimiento y servicios en entornos cada vez más dinámicos, conectados y humanos.

¿Qué está cambiando realmente en el concepto de centro comercial: la arquitectura, el modelo de negocio o la forma en que las personas lo habitan?

Uno es que el centro comercial o el espacio comercial se está volviendo más algo de la vida, no nada más transaccional.

No es nada algo que necesito; es parte de mi vida, lo disfruto y es algo agradable. Es mitad entretenimiento, mitad compra, mitad paseo.

Estamos viendo los centros comerciales más exteriores, más conectados con la ciudad. Al final de cuentas, la ciudad siempre ha sido el primer centro comercial, digamos, las calles y esa integración del centro comercial como parte de un ambiente urbano, como parte de disfrutar el barrio, de caminar y estar en público, con gente.

En este momento tan difícil de aislamiento de toda la población mundial, creo que necesitamos crear espacios de convivencia, de interacción y de intercambio.

Sí, el modelo de negocio también está cambiando: el online shopping, voy, lo pruebo y me lo mandan a mi casa; menor inventario en tiendas, todo eso está transformando la logística de distribución.

¿Cómo se logra integrar retail, entretenimiento y servicios sin que pierda identidad el espacio?

Yo creo que la identidad del espacio tiene que ver con todo lo que queda que no es el frente comercial.

El frente comercial de las tiendas debe dejarse al comercio: que se exprese con sus colores corporativos, con todo lo que invierten en eso. Es correcto no quitárselo.

La coherencia arquitectónica nosotros la vemos en plafones, pisos y en todo el espacio común. Eso es lo que une y crea una coherencia espacial correcta.

En México estamos utilizando mucho las cubiertas. Como hacemos espacios exteriores, generamos protección de lluvia y de sol. La techumbre se vuelve el lenguaje más importante de expresión de un lugar.

También todo lo que es el espacio de circulación y los espacios para eventos sociales o culturales que pueden suceder dentro del proyecto.

¿En qué momento el diseño deja de ser estético para convertirse en herramienta estratégica de negocio?

Toda la arquitectura que un inversionista construye —hotel, oficina, departamentos— está hecha para ganar dinero.

Tenemos infraestructura en la ciudad porque alguien quiere ganar dinero. A eso le llamamos el “pacto con el diablo”.

Pero hay que alinear las fuerzas: cómo mejorar la capacidad de rentabilidad del inversionista y al mismo tiempo mejorar la calidad de experiencia del usuario, desde lo espacial, lo ambiental y la calidad de vida.

Lo que hay que hacer desde el principio es alinear esas dos ambiciones: el usuario y el inversionista, y encontrar la zona donde se traslapan.

¿Cómo influyen los nuevos hábitos digitales en el diseño físico?

Los espacios ya no tienen que ser tan grandes. Podemos ir a probar las cosas en físico y luego pedir que nos las envíen a casa.

Se pueden hacer más pequeños, pero con más puertas, lo que vuelve los espacios más interesantes. La experiencia tiene que ser divertida, más social, más humana. La transacción se puede hacer en internet.

¿Cómo se diseña un lugar donde la gente quiera quedarse?

Es el diseño del espacio común: crear lugares agradables donde sucedan cosas.

Invertir en el espacio residual. En Oasis pusimos un lago y una fuente diseñada por los creadores de las fuentes de Dubái. Eso se vuelve un hito, un referente para ir, para quedarse.

También los espacios comunales: la plaza, donde puede haber conciertos, eventos, exposiciones temporales y eso lo conecta con la comunidad.

El centro comercial no debe divorciarse de la ciudad, debe ser parte de su infraestructura, del barrio, del sentido de pertenencia.

¿Cómo será el centro comercial en 10 años?

No sé si cambiará totalmente, pero va evolucionando. Los centros comerciales de hoy ya son muy diferentes a los de hace 20 años, entonces habrá más transformación. Nosotros estamos apuntando a más puertas, menos anclas, más entretenimiento.

¿Qué es lo más extraño que ha visto en diseño en un centro comercial?

Una montaña rusa dentro de un centro comercial en Canadá.

¿Dónde ver el futuro del diseño?

Centros comerciales en Canadá, Londres pero también México, por la calidad del diseño, de los materiales y por el clima, que permite hacer espacios abiertos con más facilidad.


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