Cali, agosto 29 de 2025. Actualizado: jueves, agosto 28, 2025 23:16
El clima dentro de tu cuerpo
Descubre cómo la temperatura interna dirige tu salud y emociones
Cuando pensamos en la temperatura del cuerpo, solemos imaginar la cifra estándar: 36,5 °C. Sin embargo, la realidad es mucho más dinámica.
Dentro de nosotros existen verdaderos microclimas que fluctúan a lo largo del día y en respuesta a factores como la dieta, el estrés, el sueño o incluso las emociones.
Estas variaciones, aunque pequeñas, pueden tener un impacto enorme en cómo pensamos, sentimos y funcionamos.
El reloj térmico de tu organismo
Nuestro cuerpo sigue un ritmo circadiano de temperatura: suele estar más baja al amanecer y alcanzar su punto máximo a última hora de la tarde.
Esta oscilación de apenas un grado regula procesos tan importantes como la liberación de hormonas, el estado de alerta y la capacidad cognitiva.
Por eso, en la mañana solemos estar menos ágiles mentalmente que en la tarde, y por la noche el descenso de la temperatura facilita el sueño.
El calor de las emociones
Las emociones también son fenómenos térmicos. Investigadores de la Universidad de Aalto, en Finlandia, elaboraron un mapa corporal en el que mostraron cómo distintas emociones se correlacionan con cambios de temperatura en zonas específicas: el amor calienta el pecho, la ira sube la temperatura en los brazos y la cara, la tristeza enfría las extremidades. Literalmente, sentimos con calor y frío.
Alimentación y clima interno
La comida también influye en nuestro termostato. Los alimentos picantes elevan la temperatura corporal, activando la sudoración como mecanismo de enfriamiento.
Por el contrario, frutas acuosas como el melón o el pepino ayudan a refrescar el organismo. Este principio ha sido utilizado durante siglos en medicinas tradicionales como la china o la ayurvédica, donde se clasifican los alimentos como “calientes” o “fríos” según su efecto energético.
Estrés y fiebre invisible
Cuando estamos estresados, nuestro cuerpo activa el sistema simpático, lo que puede elevar ligeramente la temperatura corporal.
Se trata de una respuesta evolutiva de “lucha o huida”. Algunas investigaciones incluso hablan de “fiebre emocional”, una elevación que no tiene causa infecciosa sino psicológica.
Cómo aprovechar tu microclima interno
Conocer estos ritmos puede ayudarnos a optimizar nuestra vida cotidiana:
- Hacer ejercicio en la tarde, cuando la temperatura es más alta y el rendimiento físico alcanza su pico.
- Respetar el enfriamiento nocturno del cuerpo, evitando pantallas y ambientes calurosos antes de dormir.
- Regular emociones con técnicas de respiración que enfrían el organismo y reducen la ansiedad.
Una nueva mirada a la salud
El cuerpo no es una máquina con una temperatura fija, sino un ecosistema térmico en constante adaptación. Aprender a escucharlo es clave para encontrar equilibrio.
Porque, al fin y al cabo, nuestro clima interior puede ser tan determinante como el del mundo exterior.