Cali, marzo 21 de 2026. Actualizado: viernes, marzo 20, 2026 22:40
Estudio en animales sobre supresión del apetito
Nuevo hallazgo para reducir apetito y perder peso
Un equipo de las universidades Stanford Medicine, Colorado Boulder y Baylor ha identificado un metabolito en la sangre de las pitones que aumenta hasta mil veces tras una comida abundante y que, administrado a ratones obesos, redujo la ingesta y provocó pérdida de peso.
Los resultados aparecen en la revista Nature y apuntan a una vía de investigación para fármacos que modulen el apetito.
Las pitones presentan un metabolismo extremo: tras una comida sus órganos pueden crecer más del 50 % y su gasto energético subir más del 40 %, mientras que células como las beta del páncreas se multiplican.
Ese cambio fisiológico llevó a los investigadores a buscar compuestos en la sangre posprandial que expliquen su capacidad para pasar meses sin alimentarse manteniendo la salud metabólica.
En los ensayos, el metabolito fue administrado a ratones en concentraciones similares a las observadas en las serpientes.
Los animales tratados comieron menos que los controles y, después de 28 días, mostraron una reducción de peso cercana al 9 %.
Los autores no observaron cambios en el gasto energético, en el tamaño de los órganos ni en la proliferación de células beta en los ratones, lo que sugiere que el efecto principal fue sobre el apetito.
Hallazgos en animales y límites de la evidencia
Los científicos advierten que es prematuro extrapolar estos hallazgos a humanos: el trabajo, por ahora, es preclínico y requiere más estudios sobre seguridad, dosis y efectos a largo plazo.
Investigaciones previas con fármacos para la obesidad han mostrado beneficios y también dudas sobre efectos adversos y la recuperación del peso al suspender el tratamiento, de modo que cualquier nueva terapia tendría que evaluarse con rigor.
La investigación refuerza la utilidad de estudiar extremos del reino animal: compuestos derivados de reptiles ya han dado lugar a fármacos relevantes, como anticoagulantes o terapias inspiradas en hormonas del monstruo de Gila que condujeron a la semaglutida.
El estudio de Xiao et al. (Nature, 2026) abre una posible línea para promover saciedad sin algunos de los efectos secundarios descritos en tratamientos actuales, pero por ahora se trata de una posibilidad que exige más investigación.

