Cali, agosto 29 de 2025. Actualizado: jueves, agosto 28, 2025 23:16
Para honrar el legado de los mayores
28 de agosto celebra el día del abuelo: la apertura de las puertas del cielo
Cada 28 de agosto se conmemora el día del abuelo, una fecha marcada en el calendario para rendir homenaje a quienes han forjado con paciencia, esfuerzo y amor los cimientos de muchas familias.
Esta jornada es más que una celebración. Es también un momento de reencuentro con la memoria, la gratitud y, para algunos, con una creencia que sugiere que los abuelos fallecidos pueden visitar a sus seres queridos en esta fecha.
Una fecha para honrar el tiempo vivido
El día del abuelo invita a reconocer el papel esencial de los adultos mayores dentro de las estructuras familiares y sociales. Son muchas las personas que encuentran en sus abuelos ejemplos de vida, portadores de historias que conectan generaciones.
Además, esta jornada permite reflexionar sobre el envejecimiento y el trato que se ofrece a quienes han recorrido largos tramos de la vida.
Es una oportunidad para escucharlos, valorarlos y hacerlos sentir presentes, activos y respetados.
La fecha también busca visibilizar las realidades que enfrentan muchos abuelos, como el abandono, la falta de acompañamiento o la necesidad de afecto en etapas avanzadas de la vida.
¿Por qué se celebra el 28 de agosto?
Aunque existen distintas fechas a nivel mundial para conmemorar a los abuelos, en varios países de América Latina, el 28 de agosto se consolidó como el día para celebrarlos.
La elección de este día no responde a un único motivo. Algunas versiones lo relacionan con figuras religiosas o históricas, mientras otras lo vinculan a decisiones promovidas por medios de comunicación o autoridades locales durante el siglo pasado.
Más allá del origen exacto, lo cierto es que el día del abuelo se convirtió en una tradición que cada año moviliza a miles de familias. En hogares, escuelas, centros comunitarios y espacios públicos, la fecha genera actividades de reconocimiento y encuentro.
Un día con significado espiritual
Además del homenaje, el 28 de agosto está rodeado de una creencia emocional que forma parte del imaginario popular: se dice que en esta fecha “se abren las puertas del cielo” y los abuelos fallecidos pueden regresar, por un momento, a visitar a sus seres queridos.
Esta idea, sin respaldo religioso oficial, se transmite de generación en generación como una forma simbólica de mantener el vínculo con quienes ya no están físicamente. No importa si es verdad literal o no; lo importante es el efecto emocional que produce.
Por eso, muchas personas eligen encender velas, colocar flores, preparar comidas especiales o simplemente dedicar pensamientos a sus abuelos que partieron, sintiendo su cercanía de manera íntima y afectuosa.
Formas de celebrar el día del abuelo
El día del abuelo no requiere grandes eventos para tener sentido. Al contrario, muchas veces basta con un gesto, una palabra o una presencia atenta.
Aquí algunas formas sencillas y significativas de celebrarlo:
- Compartir una comida familiar, donde los abuelos puedan sentirse parte activa del encuentro.
- Recoger sus historias, grabarlas en audio o video, o escribirlas para que no se pierdan.
- Regalar tiempo, escucharlos, acompañarlos a caminar o simplemente conversar.
- Crear un pequeño altar con recuerdos si los abuelos ya fallecieron: una fotografía, una carta, una flor o una vela.
- Involucrar a los niños, ayudándoles a conocer quiénes fueron o quiénes son sus abuelos, fortaleciendo la identidad familiar.
Más allá del homenaje: una mirada a la vejez
Hablar del día del abuelo también permite abordar la realidad del envejecimiento. La longevidad ha aumentado, y con ella, la necesidad de generar entornos inclusivos y dignos para quienes transitan esta etapa de la vida.
La fecha puede ser un punto de partida para reflexionar sobre los derechos de los adultos mayores, su inclusión digital, el acceso a servicios de salud, vivienda y espacios de participación activa en la sociedad.
Recordar a los abuelos no es solo mirarlos con nostalgia, sino también reconocerlos como ciudadanos con voz, opinión y derechos. El homenaje no debe quedarse en la anécdota, sino proyectarse en acciones sostenidas durante todo el año.