Cali, febrero 5 de 2026. Actualizado: miércoles, febrero 4, 2026 22:50
Entre el misterio y la especulación
La presencia extraterrestre en la Tierra puede ser tan antigua como la raza humana
Desde hace décadas, ufólogos e investigadores independientes sostienen que la presencia de seres extraterrestres en la Tierra no sería un fenómeno moderno, sino un contacto que se remonta a los orígenes de la civilización.
Según estas corrientes, diversas evidencias históricas, arqueológicas y culturales apuntarían a visitas de inteligencias no humanas mucho antes del siglo XX.
Uno de los casos más citados es el de las antiguas civilizaciones mesopotámicas. Los ufólogos señalan que los sumerios describieron a los Anunnaki como “dioses que descendieron del cielo”, interpretados por algunos como visitantes de otros mundos.
De forma similar, los jeroglíficos egipcios, los textos védicos de la India y los relatos mayas y aztecas incluyen referencias a seres que bajaban de los cielos en “carros de fuego” o “naves luminosas”.
Otras pruebas
Otro punto central que plantean los ufólogos es la construcción de grandes monumentos. Las pirámides de Giza, las líneas de Nazca en Perú o el complejo de Puma Punku en Bolivia son citados por ufólogos como ejemplos de obras cuya precisión y escala habrían requerido conocimientos tecnológicos avanzados.
Aunque la arqueología tradicional ofrece explicaciones basadas en técnicas humanas, los defensores de la hipótesis extraterrestre sostienen que pudo existir ayuda externa.
Motivación
Respecto a las motivaciones de estas supuestas visitas, las teorías son diversas. Algunas plantean que los extraterrestres habrían observado el desarrollo de la humanidad como parte de un experimento a largo plazo.
Otras sugieren intervenciones puntuales para acelerar avances científicos, genéticos o culturales, mientras que una línea más especulativa habla de interés en los recursos naturales del planeta o en su biodiversidad.
Los ufólogos también intentan explicar por qué los avistamientos y reportes de contactos se multiplicaron a partir del siglo XX.
Una hipótesis recurrente indica que el desarrollo tecnológico humano, especialmente la aviación, el radar y la energía nuclear, habría facilitado tanto la detección de objetos anómalos como el interés de otras inteligencias en nuestra capacidad destructiva.
El aumento de cámaras, satélites y medios de comunicación habría contribuido igualmente a una mayor visibilidad del fenómeno.
Aunque estas teorías no cuentan con validación científica y son objeto de fuerte debate, continúan alimentando el interés público y la investigación alternativa.
Para los ufólogos, la pregunta no es si estamos solos en el universo, sino desde cuándo —y por qué— no lo estaríamos.

