Cali, agosto 29 de 2025. Actualizado: jueves, agosto 28, 2025 23:16

Salud y bienestar

Helados: entre el placer y la salud, ¿cómo elegir el más adecuado?

Helados: entre el placer y la salud, ¿cómo elegir el más adecuado?
Foto: Pixabay
jueves 28 de agosto, 2025

Aunque a menudo se disfrutan sin pensar en sus efectos nutricionales, los helados siguen siendo uno de los caprichos veraniegos más populares en España.

Según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, entre junio de 2023 y mayo de 2024 se consumieron 140 millones de litros, de los cuales el 80,7 % se ingirió entre abril y septiembre.

Además, el Primer Estudio Frigo de Hábitos de Consumo de Helados revela que un 61 % de los españoles opta por este producto como tentempié a media mañana o tarde.

El debate sobre sus posibles ventajas para la salud no es nuevo. Un artículo de The Atlantic mencionó una tesis doctoral que detectó que personas con diabetes que tomaban una porción pequeña de helado diariamente presentaban menos riesgos cardiovasculares.

Incluso se aludía a más investigaciones –mejores que las de yogur– que no llegaron a divulgarse.

Sin embargo, el nutricionista Duane Mellor, de la Aston University, revisó la evidencia científica disponible y concluyó en The Conversation que es prematuro catalogar al helado como “bueno” o “malo”: hacen falta estudios más amplios y detallados.

Claves para su impacto en la salud

Los helados industriales de crema aportan más grasas y proteínas (200-350 kcal por porción), mientras que los polos de hielo rondan las 60-100 kcal y tienen mayor proporción de azúcar y agua.

Aquellos con altos niveles de azúcares simples, grasas saturadas o trans deben evitarse, sobre todo por quienes padecen sobrepeso, diabetes o dislipemias.

La alternativa artesanal, fabricada con fruta fresca, yogur o bebidas vegetales sin azúcares añadidos, es la opción más recomendable, según la dietista-nutricionista Ana Cristina Pérez Urdaneta.

Un helado casero de yogur y fruta puede aportar calcio, proteínas y fibra, y otro preparado con leches vegetales fortificadas resulta apto para intolerantes a la lactosa o veganos.

No obstante, ambas expertas recuerdan que jamás deben sustituir el consumo de fruta entera o lácteos naturales en una dieta equilibrada.

Además, la industria y la investigación trabajan ya en los denominados “helados funcionales”, enriquecidos con prebiotipos, probióticos o proteínas vegetales, con el reto de mantener sabor y textura agradables al reducir azúcares y grasas tradicionales.

El objetivo es convertir al helado en un alimento nutritivo de apoyo en dietas de calidad mejorable o en tratamientos médicos específicos.

Más allá de su valor nutricional, el helado cumple un papel terapéutico y social. Tras una tonsilectomía, su frío alivia el dolor y retrasa la demanda de analgésicos; durante la quimioterapia, su aporte calórico y la sensación de frescor ayudan a combatir la mucosidad y la sequedad bucal; y una simple escapada a la heladería puede potenciar el ejercicio y favorecer la salud mental al generar momentos de disfrute y compañía.


Helados: entre el placer y la salud, ¿cómo elegir el más adecuado?

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