Cali, octubre 2 de 2026. Actualizado: viernes, octubre 2, 2026 17:15
La mujer detrás de un proceso de gestación por sustitución
¿Qué significa ser portadora gestante?
Una portadora gestante es una mujer que lleva un embarazo a partir de un embrión de la familia de intención transferido a su útero mediante técnicas de reproducción humana asistida.
En la modalidad gestacional, ese embrión se crea con material genético de los padres de intención, de donantes o de una combinación de ambos, por lo que la mujer que gesta no aporta sus óvulos y no tiene vínculo genético con el bebé.
¿Qué hace realmente una portadora gestante? Aunque la gestación por sustitución hace parte desde hace años de la conversación médica, jurídica y social en Colombia, todavía existen dudas sobre quién es la mujer que participa, cuál es su papel y qué implica para ella llevar durante nueve meses un embarazo destinado a ayudar a otra persona o familia a tener un hijo.
“La gestación por sustitución no debe entenderse como una excepción marginal de la medicina reproductiva, en realidad es una alternativa indicada para personas que no pueden llevar un embarazo. El verdadero valor va más allá de cuestionar su existencia, es garantizar que se realice con criterios médicos, consentimiento informado y protección para la mujer gestante, la familia de intención y el niño que nace del proceso”, explica José Pablo Saffon, máster en Medicina de la Reproducción Humana y Sexología Clínica.
Sin embargo, convertirse en portadora gestante implica mucho más que la transferencia de un embrión. Antes de iniciar el proceso, la mujer debe conocer sus alcances, riesgos y condiciones.
Los protocolos especializados contemplan evaluaciones de salud física y psicológica y un consentimiento informado que permita tomar una decisión libre y consciente.
Una vez se confirma el embarazo, comienza un proceso que incluye controles prenatales, seguimiento médico, cambios físicos y emocionales, ajustes en la vida cotidiana y laboral, el parto y la recuperación posterior.
Por eso, reducir su participación a expresiones como “prestar el vientre” desconoce buena parte de lo que significa gestar, su cuerpo atraviesa los cambios propios del embarazo y también pueden cambiar su rutina, su trabajo y su entorno familiar.
¿Regular o restringir?
Esta realidad lleva a una pregunta central: si una mujer adulta conoce el procedimiento, comprende sus riesgos, ha sido evaluada médica y psicológicamente y decide voluntariamente participar, ¿por qué no podría hacerlo?
La autonomía reproductiva tiene reconocimiento constitucional en Colombia.
La Corte Constitucional ha protegido la capacidad de las personas para tomar decisiones sobre su vida reproductiva y, frente a la gestación por sustitución, ha insistido en la necesidad de una regulación con enfoque de género y salvaguardas para las mujeres gestantes.
Para la Asociación Colombiana de Clínicas de Gestación por Sustitución, proteger a una mujer no debería significar reemplazar su voluntad, por el contrario, garantizar que pueda decidir con información, acompañamiento y condiciones seguras.
En Colombia han existido iniciativas tanto para regular como para restringir o prohibir la práctica.
Quienes defienden un modelo regulado sostienen que los riesgos deben enfrentarse mediante controles claros, acompañamiento y supervisión, en lugar de una prohibición que pueda desplazar estas prácticas hacia escenarios menos visibles y con menores garantías.
Por su parte, quienes impulsan restricciones advierten posibles riesgos de explotación económica, comercialización de la reproducción o presión sobre mujeres en situación de vulnerabilidad.
Regular permitiría establecer quién puede ser portadora gestante, qué condiciones médicas debe cumplir, cómo debe otorgarse el consentimiento, qué acompañamiento jurídico y psicológico necesita,cómo proteger al bebe y alas familias de intención y qué mecanismos existirían para detectar coerción o explotación.
Otro punto sensible es la diferencia entre lucro y compensación
Durante un embarazo existen gastos médicos, vitaminas, alimentación especial, ropa, desplazamientos, consultas y afectaciones laborales.
También pueden presentarse incapacidades o disminución de ingresos.
Laura, quien participó como portadora gestante, recuerda que ese acompañamiento fue determinante: “La familia asumió todos los gastos médicos, la afiliación a medicina prepagada, las vitaminas, la ropa y la alimentación. Me sentí supremamente cuidada y atendida”.
Laura trabajaba como independiente y continuó haciéndolo durante prácticamente todo el embarazo.
Solo dejó de trabajar una semana antes de la fecha programada para el parto.
Su experiencia plantea otra pregunta: ¿quién debe asumir las consecuencias económicas que un embarazo puede generar para la mujer que está gestando?
¿Quién cubre los gastos?
Proyectos presentados anteriormente en Colombia han propuesto diferenciar una compensación o indemnización de una remuneración con fines lucrativos.
La discusión parte de una idea simple: cubrir gastos y reconocer afectaciones derivadas del embarazo no equivale necesariamente a establecer un precio por un niño o niña.
Para Laura, el acompañamiento emocional también fue importante.
“Tuve acompañamiento psicológico durante todo el proceso para prepararme para el momento del nacimiento del bebé”, señala.
A septiembre de 2026, Colombia continúa sin una ley específica que regule integralmente la gestación por sustitución.
La Corte Constitucional ha reconocido reiteradamente este vacío legislativo y ha señalado que corresponde al Congreso definir las condiciones y límites aplicables, teniendo como ejes el interés superior de los niños y niñas y la protección de las mujeres gestantes.
La ausencia de reglas específicas ya se ha reflejado en situaciones relacionadas con registro civil, filiación, nacionalidad y expedición de documentos de niños nacidos mediante estos procedimientos.
“Un menor nacido a través de este proceso tiene los mismos derechos que cualquier otro niño. Los documentos producidos durante el proceso deben ser conservados para garantizarle en el futuro el acceso a la información sobre su origen biológico”, señala Simón Hernández, representante legal de la Asociación Colombiana de Clínicas de Gestación por Sustitución.
Entender qué significa ser portadora gestante exige, entonces, escuchar también a la mujer que decide serlo.
¿Por qué tomó esa decisión? ¿Qué necesita para sentirse protegida? ¿Qué controles deben existir? ¿Quién responde por su salud y sus gastos? ¿Y qué lugar debe tener su voluntad dentro de una futura regulación?
El reto para Colombia es construir un marco que permita prevenir la explotación sin desconocer la autonomía de la mujer, evitar escenarios de clandestinidad y establecer garantías claras para la gestante, la familia de intención y, especialmente, el niño o niña que nace mediante el proceso.

