Cali, octubre 16 de 2026. Actualizado: viernes, octubre 16, 2026 16:42

Las agresiones que se repiten en las calles de Cali plantean una pregunta de fondo: ¿qué se está haciendo para frenar la intolerancia antes de que termine afectándonos a todos?

Cali parece acostumbrada a la violencia

Cali parece acostumbrada a la violencia
Foto: Ilustración IA
viernes 16 de octubre, 2026

Dos agresiones contra el sistema de transporte masivo de Cali, ocurridas en menos de una semana, deben llevarnos a una reflexión que va mucho más allá de la seguridad del MIO: ¿en qué momento comenzamos a acostumbrarnos a que la violencia forme parte de la vida cotidiana de la ciudad?

El 8 de octubre, un conductor recibió una pedrada en la cabeza cuando pidió a varias personas que bajaran del techo de un bus.

Seis días después, otro operador fue amenazado y su vehículo atacado a piedra en el barrio El Jardín.

Son hechos graves que, además, preocupan por la facilidad con la que este tipo de episodios parece incorporarse al paisaje urbano.

Porque no se trata solamente del MIO. Constantemente circulan videos de enfrentamientos en las calles, personas que se agreden con puños, palos o armas blancas y jóvenes que participan en peleas conocidas como güireo o chacaleo.

Las imágenes se comparten, generan comentarios y rápidamente son reemplazadas por otras. La violencia termina convertida en espectáculo.

Desde la psicología social se ha estudiado cómo la exposición repetida a imágenes violentas puede reducir la sensibilidad frente al sufrimiento ajeno.

Y ese es uno de los riesgos de esta situación: que lo que debería producir rechazo termine pareciendo normal.

Pero el problema no se resuelve dejando de compartir videos.

Hay que preguntarse qué está ocurriendo con la convivencia en Cali, por qué tantos conflictos terminan en agresiones y qué están haciendo las autoridades para identificar sus causas y enfrentarlas.

La respuesta requiere mucho más que presencia policial.

También exige educación para la convivencia, intervención con jóvenes, prevención de la violencia y consecuencias efectivas para quienes agreden a otros.

Y requiere que los ciudadanos dejen de asumir estas escenas como algo ajeno.

Porque quien hoy observa desde su teléfono una pelea, una amenaza o una agresión contra otro puede encontrarse mañana en medio de una situación semejante.

Cali necesita recuperar algo más que la seguridad en sus calles: necesita recuperar el respeto por los demás y por las normas.


Cali parece acostumbrada a la violencia

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