Cali, octubre 16 de 2026. Actualizado: viernes, octubre 16, 2026 16:42
Sometimiento es otro escapulario
Los colombianos hemos fracasado durante 200 años buscando una paz duradera.
Nos hemos ilusionado cada que se firma un armisticio o un pacto de paz y se reforma o reparchea la Constitución para dar cabida a los vencidos, bañándolos en perdón.
Desde cuando Nariño y Camilo Torres armaron la primera guerra en los tiempos de la Patria Boba, hasta el entierro de tercera que la realidad de las urnas terminó por darle al chasco de la Paz Total de Petro, década tras décadas, guerra tras guerras ,volvemos a buscar otra salida esperanzados en que ahora sí se encontró.
Abelardo, actuando en perfecta concordancia con sus ministros más impositivos y negados al diálogo como solución, ha presentado al Congreso una Ley de Sometimiento tan alejada de la realidad como chimbos son los planes de reconstrucción de Cali y Pereira después del terremoto.
Creer que por ser gobierno elegido en las urnas tanto los ejércitos de los traquetos que azotan la Colombia rural, como las bandas criminales que controlan las ciudades, se van a someter a la ley sin haber sido juzgados y prometiéndoles tan solo un 30% de rebaja de la pena que podrían imponerles, es creer a estas horas de la vida que el escapulario de la Virgen del Carmen saca almas del fuego lento del purgatorio.
En un país donde no rige la ley sino los contratos.
En una estructura sociopolítica corrupta donde todo se calcula y funciona previa garantía de las coimas.
En esta Colombia de Abelardo y de Petro, en esta patria mía y suya, ofrecer sometimiento a cambio de nada, tiene cara de nuevo fracaso y lo que es peor, de recrudecimiento de la guerra.
Para poder llevar a juicio a los alzados en armas hay que atraparlos.
Y como la forma más expedita de someterlos es derrotarlos en batalla, lo que se nos puede venir por buscar ingenuamente reimponer el orden, es la guerra total.
Y a los que hemos vivido en medio de guerras desde que nacimos, este sometimiento solo garantiza más guerra.
