Cali, abril 21 de 2026. Actualizado: martes, abril 21, 2026 19:36

Según análisis sectorial del transporte

Costos logísticos presionan la competitividad: el transporte ya explica el 45% del gasto empresarial en Colombia

Costos logísticos presionan la competitividad: el transporte ya explica el 45% del gasto empresarial en Colombia
Foto: Archivo Diario Occidente
martes 21 de abril, 2026

El sistema de transporte en Colombia entra a 2026 con una señal clara para la economía: mover bienes y personas es cada vez más costoso, y esa presión se está trasladando directamente a la competitividad de las empresas.

Así lo advierte el más reciente informe sectorial de Bancolombia, que evidencia cómo el transporte dejó de ser un componente operativo para convertirse en uno de los principales determinantes del desempeño económico del país.

El dato más revelador es estructural. Hoy el transporte representa cerca del 45% del costo logístico total de las empresas, una proporción que ha crecido de manera significativa en los últimos años y que confirma dónde está el principal cuello de botella del sistema productivo.

Este cambio en la composición no es menor. Mientras en 2020 el peso del transporte dentro del costo logístico era de 31%, en 2024 ya alcanza casi la mitad del total.

La presión se desplazó desde el almacenamiento hacia la movilización física de mercancías, lo que implica que cualquier variación en combustibles, peajes o tiempos de operación impacta de forma inmediata los márgenes empresariales.

En ese contexto, el informe plantea una advertencia clave: Colombia sigue operando con costos logísticos superiores a los estándares internacionales.

Mientras en economías desarrolladas estos costos se ubican entre 8% y 10% de las ventas, en el país alcanzan 15,6%, reflejando una brecha estructural que limita la competitividad frente a otros mercados.

Presión en precios y entregas

El diagnóstico es claro: el problema no es únicamente cuánto se mueve, sino cómo se mueve.

La alta dependencia del transporte por carretera —que sigue siendo el eje del sistema logístico— amplifica los efectos de choques externos e internos.

Combustibles, peajes, bloqueos viales y fallas operativas no solo afectan al sector transporte, sino que se transmiten a toda la cadena productiva, presionando precios, tiempos de entrega y rotación de inventarios.

A esto se suma un entorno internacional más complejo. La volatilidad energética, las tensiones geopolíticas y el encarecimiento de fletes y seguros están elevando los costos globales de la logística.

En un sistema intensivo en carretera como el colombiano, ese impacto se amplifica, afectando directamente la estructura de costos de las empresas y reduciendo su capacidad de maniobra.

El informe también advierte que el reto de 2026 no es solo sostener la recuperación del sector, sino cerrar brechas estructurales.

Colombia registra un puntaje de 2,9 en desempeño logístico en una escala de 1 a 5, apenas por encima del promedio regional y lejos de estándares de economías más avanzadas.

En términos macroeconómicos, esto tiene implicaciones directas. El transporte y almacenamiento representan cerca del 4,7% del PIB, pero su impacto real es mucho mayor, ya que conecta producción, consumo y comercio exterior.

En carga terrestre, por ejemplo, se evidenció un crecimiento en volúmenes durante 2025, con cerca de 150 millones de toneladas movilizadas.

Sin embargo, ese mayor dinamismo no se traduce necesariamente en mejores resultados financieros, debido a una estructura de costos rígida, donde combustibles y peajes concentran más del 80% de los gastos operativos.

El transporte aéreo, por su parte, muestra una recuperación robusta en demanda, con cerca de 62 millones de pasajeros entre rutas nacionales e internacionales en 2025.

No obstante, enfrenta restricciones de capacidad y alta sensibilidad al precio del combustible, lo que limita su expansión y presiona márgenes.

En el frente marítimo, el panorama también es mixto. Aunque el sistema portuario se mantiene en niveles altos de volumen, se evidencian señales de desaceleración, con caídas significativas en el tráfico durante 2026, en medio de un entorno internacional más incierto y con menor tracción de cargas minero-energéticas.

Los retos

Más allá de las cifras por modo, el mensaje transversal es que el transporte refleja el pulso de la economía real.

Cuando el sistema es costoso, ineficiente o inestable, ese impacto se traslada al comercio, a la industria y al consumidor final.

De cara a 2026, el reto es doble. Por un lado, mejorar la eficiencia operativa: reducir tiempos improductivos, optimizar rutas y fortalecer la coordinación entre actores.

Por otro, avanzar en una agenda estructural que incluya infraestructura, estabilidad regulatoria y digitalización de procesos logísticos.

El informe es contundente en su conclusión: la competitividad del país no depende únicamente de producir más, sino de mover mejor.

En un entorno donde el transporte concentra casi la mitad del costo logístico, cualquier mejora en eficiencia puede tener un impacto directo sobre precios, márgenes y capacidad exportadora.

En otras palabras, el desafío no es solo logístico, es económico. Y en 2026, será uno de los factores que definan qué empresas logran sostener su rentabilidad y cuáles quedan rezagadas en un mercado cada vez más exigente.


Costos logísticos presionan la competitividad: el transporte ya explica el 45% del gasto empresarial en Colombia

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