Cali, agosto 31 de 2026. Actualizado: lunes, agosto 31, 2026 21:23
De una tienda de pueblo a mover $350 billones
Los corresponsales bancarios cumplen 20 años
El modelo que comenzó en Chipatá, Santander, se convirtió en una de las principales herramientas de inclusión financiera del país.
Hace 20 años, convertir una tienda de un pequeño municipio santandereano en un punto para retirar dinero, hacer consignaciones o pagar obligaciones bancarias parecía una apuesta experimental.
Hoy, ese modelo es parte de la vida cotidiana de millones de colombianos y se ha convertido en una pieza fundamental para llevar los servicios financieros a lugares donde una oficina bancaria tradicional difícilmente podría operar.
El 12 de agosto de 2006 comenzó a funcionar en Chipatá, Santander, el primer corresponsal bancario del país.
Fue instalado por Bancolombia en el Supermercado y Autoservicio El Danubio Azul, propiedad de Excelino Santoyo, quien pasó de atender las compras de sus vecinos a convertirse también en un puente entre la comunidad y el sistema financiero.
Dos décadas después, la dimensión alcanzada por el modelo muestra el cambio.
La red de corresponsales de Bancolombia supera los 28.000 puntos de atención distribuidos en 1.094 municipios, equivalentes al 99% del territorio nacional.
Pero quizás una de las cifras que mejor permite dimensionar su importancia está en el dinero que pasa por estos establecimientos: más de $350 billones al año.
13 millones de usuarios cada mes
El crecimiento no solamente se mide por cobertura.
Bancolombia calcula que alrededor de 13 millones de colombianos utilizan mensualmente sus corresponsales bancarios.
Durante 2025 se realizaron por este canal más de 900 millones de transacciones, mientras que en lo corrido de 2026 ya se superan los 410 millones.
En estos establecimientos los usuarios pueden retirar dinero de cuentas corrientes y de ahorros, realizar consignaciones y transferencias, pagar facturas y tarjetas de crédito, consultar saldos e incluso efectuar avances.
Su principal ventaja sigue siendo la cercanía.
En muchos municipios, corregimientos y barrios, el corresponsal evita que una persona deba desplazarse hasta otra población o recorrer grandes distancias para realizar una operación financiera relativamente sencilla.
Las tiendas también ganaron protagonismo
El modelo tiene además un efecto sobre las economías locales.
El 85% de los corresponsales bancarios funciona en tiendas de barrio, misceláneas, ferreterías, papelerías y otros pequeños establecimientos.
Esto significa que el comercio tradicional dejó de ser únicamente un lugar para comprar productos y se convirtió también en un punto de prestación de servicios financieros.
Con el tiempo aparecieron otros formatos.
La entidad cuenta actualmente con corresponsales mediante agregadores y aliados estratégicos, puntos robustos que complementan la operación de las sucursales y un modelo retail que funciona en almacenes y grandes superficies.
La expansión de la banca digital podría hacer pensar que estos puntos perderían importancia.
Sin embargo, su permanencia evidencia otra realidad: la transformación financiera de Colombia no avanza al mismo ritmo en todos los territorios ni entre todos los grupos de población.
Mientras millones de operaciones migran a aplicaciones y canales digitales, para una parte importante del país la tienda de la esquina continúa siendo el contacto más cercano con el sistema financiero.
Veinte años después de aquella experiencia en Chipatá, el corresponsal bancario demuestra que la inclusión financiera colombiana no se construyó solamente con tecnología.
También se construyó con pequeños comerciantes que pusieron sus negocios al servicio de comunidades a las que durante décadas la banca tradicional tuvo dificultades para llegar.

