Cali, agosto 31 de 2026. Actualizado: lunes, agosto 31, 2026 21:23

Los grandes daños del terremoto fueron evidentes desde el comienzo, pero cada día aparecen afectaciones menos visibles que también representan riesgos, pérdidas patrimoniales y dificultades económicas.

Aún no dimensionamos la tragedia

Aún no dimensionamos la tragedia
lunes 31 de agosto, 2026

Han tres semanas desde el terremoto del 10 de agosto y hay algo que comienza a quedar claro: todavía no hemos dimensionado la verdadera magnitud de la tragedia.

Era apenas lógico que durante los primeros días la atención estuviera concentrada en lo más urgente y doloroso: rescatar sobrevivientes, recuperar cuerpos, remover escombros, atender heridos y evacuar las edificaciones con mayores daños.

Pero, a medida que pasan los días, aparecen otras dimensiones del desastre.

La afectación en Cali está en muchos sectores y en todos los niveles.

Hay familias que lo perdieron todo, pero también miles de personas cuyo patrimonio sufrió daños parciales que igualmente representan pérdidas importantes.

Viviendas y locales tienen grietas, daños en cubiertas, tuberías y redes internas. También existen muros que presentan pérdida de estabilidad y otros deterioros que, aunque no hagan inhabitable una edificación, pueden representar riesgos y costos difíciles de asumir para muchas familias.

Naturalmente, la prioridad debe estar en quienes perdieron familiares, viviendas o quedaron en las situaciones más vulnerables, pero la reconstrucción tendrá que mirar mucho más allá.

También están las afectaciones económicas invisibles.

No solamente perdió ingresos el comerciante cuyo establecimiento cerró.

¿Qué ocurrió con la trabajadora doméstica que laboraba por días en viviendas ahora inhabitables, con quienes dependían económicamente de actividades interrumpidas por el terremoto? Hay una cadena de pérdidas que todavía estamos descubriendo.

Por eso el diagnóstico debe continuar. Hay que identificar daños físicos, económicos y patrimoniales en todos los niveles y determinar qué mecanismos pueden ayudar también a quienes, sin haberlo perdido todo, sufrieron pérdidas que no tienen capacidad económica para reparar.

La reconstrucción exige prioridades, naturalmente, pero también una mirada integral, porque la tragedia es mucho más grande de lo que alcanzamos a ver entre los escombros durante aquellos primeros días.


Aún no dimensionamos la tragedia

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