Cali, marzo 4 de 2026. Actualizado: miércoles, marzo 4, 2026 22:25
Alzas en el precio del petróleo
Tensión en Medio Oriente y su impacto en la economía colombiana ¿qué está en juego?
La reciente escalada del conflicto en Medio Oriente ha reconfigurado el panorama energético global, y Colombia no está exenta de sus efectos.
Los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra Irán han elevado la incertidumbre regional, generando consecuencias inmediatas en los mercados internacionales, particularmente en los energéticos.
El estrecho de Ormuz: cuello de botella global
Uno de los puntos más críticos en este conflicto es el estrecho de Ormuz, una angosta vía marítima entre Irán y Omán por donde transita el 20% del petróleo global y el 15% del gas natural licuado (GNL).
Las hostilidades en esta zona clave han incrementado el riesgo geopolítico, afectando tanto la oferta como la logística del suministro energético mundial.
Economías altamente dependientes de estos recursos —como China, India, Japón y Corea del Sur— absorben el 75% del crudo y el 59% del GNL que pasan por esta vía, lo que aumenta su vulnerabilidad ante bloqueos o ataques.
Alza en precios del petróleo y efectos globales
Desde el inicio de los ataques, el precio del crudo Brent ha subido un 11%, alcanzando los USD 80,6 por barril, mientras que el WTI se incrementó un 9,6%, llegando a USD 77,2.
Este repunte también ha impulsado un aumento del 6,5% en el índice de carga de contenedores, reflejando el encarecimiento del transporte marítimo global.
Paralelamente, las aseguradoras han comenzado a restringir y encarecer las coberturas por riesgo de guerra, lo que podría generar un efecto dominó en costos logísticos y comerciales para múltiples países.
Implicaciones para Colombia: menos margen fiscal en combustibles
Colombia, país importador neto de gasolina, ha venido ajustando sus precios internos a partir de las condiciones internacionales.
En enero de 2026, gracias a la apreciación del peso colombiano y precios estables del petróleo, el precio interno de la gasolina corriente superaba el internacional en $3.300 COP por galón, lo que permitió al gobierno reducir en $1.000 el precio al consumidor entre febrero y marzo.
Sin embargo, con el nuevo incremento del Brent, esa brecha se ha reducido a solo $1.382, lo que limita el margen de maniobra del Gobierno Nacional para seguir aplicando rebajas sin afectar el equilibrio del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC). Si el conflicto se prolonga, no solo se estrechará ese diferencial, sino que podrían revertirse los recortes aplicados recientemente.
Escenarios: entre volatilidad e incertidumbre
Anif advierte que el desenlace del conflicto tendrá implicaciones estructurales para la economía colombiana.
Un escenario de desescalada permitiría estabilizar los precios del petróleo y aliviar las presiones inflacionarias.
En contraste, un conflicto prolongado o una mayor escalada podrían incrementar la volatilidad energética, encarecer las importaciones de combustibles y complicar la senda de reducción del déficit fiscal.
Además, estos eventos geopolíticos se suman a un entorno económico ya desafiante, marcado por un déficit de cuenta corriente del 2,4% del PIB en 2025, y una caída en la inversión extranjera directa.
El margen de reacción de Colombia, por tanto, dependerá no solo de los movimientos en el mercado petrolero, sino también de la capacidad de su política fiscal y monetaria para adaptarse a este nuevo entorno volátil.
El informe deja claro que la crisis en Medio Oriente no es solo un problema lejano para Colombia: sus repercusiones son directas, inmediatas y podrían condicionar decisiones clave en política económica durante los próximos meses.
En un contexto donde el precio de los combustibles se ha convertido en un eje político y económico, el país deberá navegar cuidadosamente entre las tensiones externas y sus propias limitaciones internas.

