Cali, septiembre 11 de 2026. Actualizado: viernes, septiembre 11, 2026 04:00
Construcción después del terremoto
Terremoto dejó 37.255 viviendas colapsadas y casi 199.000 averiadas: así será el reto de reconstruir
El terremoto del 10 de agosto dejó frente al sector de la construcción una tarea de enormes proporciones: 37.255 viviendas colapsadas, 198.720 averiadas y 6.495 edificios impactados.
Pero el desafío no será únicamente reconstruir lo perdido.
La emergencia llegó cuando la actividad edificadora ya atravesaba un momento de debilidad y enfrentaba restricciones que podrían determinar la velocidad de la recuperación.
El informe sectorial La cadena de construcción ante el terremoto: oportunidad bajo restricciones, elaborado por la Dirección de Investigaciones Económicas, Sectoriales y de Mercados de Bancolombia, señala que durante el primer semestre de 2026 el valor agregado de la construcción de edificaciones cayó 5,6 % anual, mientras las ventas de vivienda nueva disminuyeron 8,7 % y las iniciaciones retrocedieron 18,7 %.
A esas cifras se suman los lanzamientos, que antes del sismo ya habían disminuido 14,2 %, mientras las renuncias a compras de vivienda habían aumentado 7,2 %.
Es decir, la reconstrucción generará una nueva demanda precisamente cuando el mercado ordinario venía mostrando dificultades para transformar ventas en proyectos efectivamente construidos.
Más de 235.000 viviendas entre colapsadas y averiadas
Los reportes preliminares recopilados en el informe dimensionan la emergencia: cerca de 646 edificios colapsaron y otros 5.849 presentan averías.
En vivienda, se contabilizan 37.255 unidades colapsadas y 198.720 afectadas, con los mayores desafíos concentrados en Risaralda, Valle del Cauca, Quindío, Caldas y Chocó.
El documento calcula que 8,9 % del inventario de viviendas habitadas de estos cinco departamentos resultó afectado y que el déficit habitacional cuantitativo aumentaría 3,1 %, al pasar de 1,19 millones a cerca de 1,23 millones de hogares.
La reconstrucción tampoco tendrá la misma complejidad en todos los territorios.
En Chocó, 48 % de las viviendas están construidas predominantemente de manera artesanal con madera burda, tabla o tablón.
En los otros cuatro departamentos, más del 70 % utiliza bloque, ladrillo, piedra o madera pulida.
El informe advierte que los materiales, por sí mismos, no garantizan resistencia adecuada si no existen confinamiento, refuerzo estructural y cumplimiento de normas sismorresistentes.
Valle empieza a comprar materiales
La primera reacción económica ya puede observarse en el mercado de materiales.
Valle del Cauca representa 10,4 % del consumo nacional de materiales de construcción, mientras el Eje Cafetero participa con 6,1 %.
Durante la semana del terremoto, el consumo en el Valle aumentó 3 %, mientras en el Eje Cafetero cayó 15,2 %, afectado inicialmente por cortes de energía y daños en establecimientos e infraestructura.
Para la tercera semana analizada, sin embargo, las variaciones llegaron a 30,3 % en el Valle y 6,7 % en el Eje Cafetero, según el gráfico del informe.
La obra pequeña ya venía ganando terreno. A junio de 2026, el índice de ingresos transaccionales de materiales vinculados con remodelación y autoconstrucción se encontraba 32,3 % por encima de 2018 en términos reales.
Actualmente este tipo de obras representa por lo menos 39 % de los ingresos transaccionales reales de las categorías analizadas.
En pinturas pasó de representar 50,7 % en 2018 a 56 % en 2026; en cerámicos, de 40,8 % a 50,7 %; en hierro y acero, de 24,5 % a 42,2 %; en productos metálicos, de 25,3 % a 39,1 %, y en vidrio, de 40,1 % a 48 %.
Hay acero y cemento, pero la energía será el problema
La capacidad productiva ofrece una señal favorable.
La industria del acero dispone de 2,6 millones de toneladas anuales de capacidad instalada, frente a una producción de 1,6 millones, dejando una holgura cercana a un millón de toneladas.
El aumento estimado de demanda sería de 800.000 toneladas.
En cemento, la capacidad alcanza 24 millones de toneladas, mientras la producción se encuentra en 14,3 millones, lo que también deja un margen importante para atender la reconstrucción.
El cuello de botella podría estar en otro lugar: la energía.
Hierro, acero y cemento consumen individualmente al menos 2,2 veces más electricidad que el promedio de la industria manufacturera, y cada una de estas actividades supera los 91 millones de metros cúbicos anuales de gas, más de 1,5 veces el promedio manufacturero.
El índice de vulnerabilidad energética incluido en el informe ubica a hierro y acero en 70 %, productos cerámicos en 60 % y cemento en 56 %.
Así, las cifras muestran una paradoja: el país dispone de capacidad industrial para responder a una reconstrucción gradual, pero convertir esa capacidad en viviendas y edificios dependerá de energía, gas, transporte, financiación, subsidios y contratación.
El terremoto abre una fuente extraordinaria de demanda para la construcción, pero la magnitud de los daños obliga a reconstruir en momentos en que el propio sector todavía intenta recuperarse.

