Cali, marzo 13 de 2026. Actualizado: jueves, marzo 12, 2026 22:31
La reactivación industrial está reconfigurando la logística del país.
La recuperación del transporte de carga revela el repunte del consumo y la industria en 2025
El transporte terrestre de carga vivió en 2025 un año de reactivación sostenida, con un crecimiento de 6,1% en el número de viajes y de 3,0% en las toneladas movilizadas frente a 2024.
Esta recuperación, que puede pasar desapercibida en los balances macroeconómicos tradicionales, refleja un resurgir del consumo interno y de sectores clave como la industria, revelando un nuevo mapa del dinamismo económico en Colombia.
Esta tendencia es consecuencia directa del fortalecimiento de la demanda interna, que creció 3,9% en 2025, así como del aumento en las importaciones de bienes de consumo (10%) y del comercio electrónico (19%).
Detrás del consumo, un motor logístico en movimiento
Uno de los datos más reveladores del informe es que los bienes de consumo —especialmente durables como vehículos y electrodomésticos— lideraron el repunte de las importaciones. Estas mercancías, cuya distribución desde los puertos hasta los hogares depende del transporte terrestre, explican buena parte del aumento en la actividad logística.
El transporte de carga, en este sentido, no es solo un reflejo de la actividad productiva, sino un eslabón fundamental de su funcionamiento.
La Matriz Insumo Producto del Dane confirma esta relación: el transporte terrestre presenta un índice de encadenamiento hacia adelante de 2,11, lo que implica que por cada peso producido en el sector, se generan más de dos pesos en sectores que dependen de sus servicios.
Industria: señales de recuperación con efectos logísticos
Tras un 2024 con una contracción del 2,6%, la industria colombiana creció 1,8% en 2025. Este repunte, aunque modesto, implica un mayor requerimiento de servicios de transporte para movilizar insumos, materias primas y productos terminados.
Las ventas reales de la industria, según la Encuesta Mensual Manufacturera del DANE, también aumentaron 1,8%, especialmente en los bienes dirigidos al consumo final (4,2%).
Este diferencial frente a los bienes de capital, cuya demanda cayó 0,7%, evidencia una economía más orientada al consumo que a la inversión. Es un patrón que también se replica en la inversión fija, que creció apenas 1,5% el año pasado.
Comercio electrónico y logística: un nuevo binomio de crecimiento
Un actor silencioso, pero determinante, ha sido el comercio electrónico. Con un crecimiento de ventas del 19% en 2025, muy por encima del 8,6% registrado en 2024, el e-commerce continúa transformando la demanda logística.
El auge de plataformas digitales ha incrementado el volumen de entregas, presionando a las empresas de transporte a ser más ágiles y eficientes.
En línea con esta tendencia, los servicios postales —íntimamente relacionados con el transporte de última milla— reportaron un crecimiento real de ingresos del 4,8%, consolidando su papel como componente clave en la cadena de valor.
Más allá de los datos: ¿qué revela esta dinámica?
La recuperación del transporte de carga no solo indica un mayor flujo de mercancías. También sugiere una reconfiguración del comportamiento del consumidor colombiano, más propenso a las compras digitales y a adquirir bienes durables.
Igualmente, pone en evidencia que el consumo de los hogares sigue siendo el principal pilar del crecimiento económico, por encima de la inversión.
Sin embargo, esta dependencia también plantea riesgos. Una economía cuyo motor principal es el consumo, con una inversión aún débil y vulnerable a los ciclos políticos y externos, requiere políticas que fortalezcan la productividad, impulsen la infraestructura y consoliden una logística moderna y sostenible.
El transporte como termómetro económico
Lejos de ser una estadística marginal, el comportamiento del transporte de carga se ha convertido en un termómetro clave para medir el pulso económico del país.
Su repunte en 2025 es una señal positiva, aunque con matices: la reactivación del consumo y de sectores industriales aún convive con la fragilidad de la inversión y con una logística que necesita adaptarse a las nuevas exigencias del mercado.
La tarea para 2026 será capitalizar este dinamismo y convertirlo en una base más sólida de crecimiento, donde transporte, industria y comercio electrónico trabajen de forma sinérgica para fortalecer la competitividad nacional.

