Cali, marzo 10 de 2026. Actualizado: martes, marzo 10, 2026 22:00
Ciberseguridad al nivel de lo esencial
La transformación digital dejó de ser una opción para convertirse en una condición estructural del funcionamiento de las organizaciones.
En este nuevo entorno, la ciberseguridad ya no puede entenderse como un gasto accesorio ni como un componente exclusivamente tecnológico.
Hoy, como lo señala Juan Carlos Puentes, country manager de Fortinet en Colombia, la ciberseguridad debe asumirse como un servicio básico, tan esencial como el agua o la electricidad para la operación de empresas, gobiernos e infraestructuras críticas.
Durante años, muchas organizaciones reaccionaron de forma tardía frente a los riesgos digitales.
La inversión en seguridad de la información solía representar un porcentaje marginal del presupuesto tecnológico, limitado a soluciones aisladas y con bajo nivel de integración.
Sin embargo, el crecimiento exponencial de los ciberataques, la sofisticación de las amenazas y la interconexión de los sistemas productivos han obligado a replantear este enfoque.
Hoy, un incidente cibernético puede paralizar operaciones, afectar la reputación corporativa, generar pérdidas económicas significativas e incluso comprometer la estabilidad de sectores estratégicos.
Uno de los cambios más relevantes ha sido el involucramiento de las juntas directivas y de la alta gerencia en las decisiones de ciberseguridad.
Ya no se trata únicamente de un asunto del área de TI, sino de un componente central de la gestión del riesgo empresarial.
La protección de los entornos de operación tecnológica (OT), especialmente en industrias, se ha convertido en una prioridad debido al impacto directo que un ataque puede tener sobre la continuidad del negocio y la seguridad física.
El panorama de amenazas en Colombia refleja esta complejidad. De acuerdo con cifras recientes, Colombia registra uno de cada cuatro ciberataques en Latinoamérica, lo que refleja una alta exposición digital frente a otros países de la región.
Con especial énfasis en técnicas como el phishing, el ransomware, suplantación de identidad y robo de credenciales.
A esto se suma el uso de inteligencia artificial por parte de actores maliciosos, lo que incrementa la velocidad, personalización y efectividad de los ataques.
En este contexto, la prevención, la detección temprana y la respuesta coordinada resultan fundamentales.
Fortinet plantea que el reto no es solo tecnológico, sino también cultural y organizacional.
La escasez de talento especializado, particularmente en pequeñas y medianas empresas, limita la capacidad de respuesta frente a incidentes.
Por ello, la articulación con servicios de ciberseguridad gestionada y el fortalecimiento de capacidades internas se vuelven estrategias clave.
Además, la convergencia de seguridad de red, seguridad en la nube y protección de identidades permite una visión integral del riesgo y una mayor eficiencia operativa.
Mirando hacia el futuro, la consolidación de la ciberseguridad como un servicio esencial exige una acción conjunta entre sector privado, Estado y academia.
La protección de la economía digital y de la infraestructura crítica depende de la madurez con la que se asuma este desafío.
En un mundo hiperconectado, garantizar la seguridad digital no es un lujo, es una condición indispensable para la confianza, la competitividad y la sostenibilidad del desarrollo.
