Cali, agosto 24 de 2026. Actualizado: lunes, agosto 24, 2026 13:31
Cuando la Biblioteca sale a la calle
Volver a levantarnos no será solamente recuperar lo que cayó. Será también fortalecer a quienes harán posible ese nuevo comienzo.
Hay momentos en los que una sociedad descubre, de la manera más dolorosa, su propia fragilidad.
De pronto, aquello que parecía estable deja de serlo.
Los lugares conocidos cambian, las rutinas desaparecen y las certezas se rompen.
No solamente se pierde aquello que puede contarse, medirse o recuperarse físicamente: también se transforma nuestra relación con el presente y, quizás de una manera más profunda, nuestra capacidad de imaginar el futuro.
Somos una sociedad herida, atravesada por la muerte, el dolor, el miedo y la incertidumbre.
Una sociedad que tendrá que avanzar mientras todavía llora, llevando consigo las ausencias y las culpas de quienes no entendemos porque unos seguimos aquí y otros no.
Volver a levantarnos será una tarea inmensa.
Habrá que recuperar viviendas, infraestructura y espacios públicos; restablecer empleos, apoyar a las familias, garantizar alimento y atender las necesidades más urgentes.
Será necesario asegurar las condiciones materiales para sobrevivir y crear las posibilidades de un nuevo comienzo.
Pero la recuperación no puede limitarse a lo material.
También tendremos que fortalecer a las personas y las comunidades que harán posible ese proceso.
Y para eso no bastan el cemento, los recursos económicos ni las obras de infraestructura.
Hacen falta palabras, belleza y lugares para encontrarnos. Hace falta contar lo sucedido y, cuando todavía no podamos hacerlo, hallar otras maneras de expresarlo.
Necesitamos espacios donde llorar, imaginar, crear, escuchar, recordar y volver, poco a poco, a confiar.
En ese contexto, el arte, la cultura y la literatura cumplen una función esencial.
Por eso la Biblioteca Departamental Jorge Garcés Borrero ha decidido salir a la calle.
Entendemos que una biblioteca es mucho más que un edificio que guarda libros. Es también un espacio de encuentro, pensamiento, expresión y construcción de comunidad.
Por eso estamos en los albergues de Cali, acompañando a las familias y, de manera especial, a nuestros niños.
Ellos en particular han visto cambiar su mundo, perciben el miedo y la tristeza de los adultos y necesitan espacios seguros para jugar, crear, leer, dibujar, conversar e imaginar.
Llegamos con aquello que sabemos hacer y con aquello que representamos: los libros, la lectura, el arte, la cultura, la palabra y el encuentro.
No pretendemos que un libro borre el dolor ni que una actividad artística haga desaparecer el trauma.
Tampoco buscamos sustituir el acompañamiento profesional que muchas personas necesitarán.
Nuestra tarea es otra: contribuir a crear condiciones que ayuden a transitar el sufrimiento y a comenzar a sanar.
El dolor necesita formas de expresión. Hay experiencias para las que todavía no existen palabras.
Un cuento, un dibujo, una canción, una conversación o un juego pueden abrir un espacio de respiro en medio de una realidad que, por momentos, resulta insoportable.
La recuperación material y la humana no pueden avanzar por rutas separadas.
Mientras reconstruimos ciudades, viviendas y oportunidades, también debemos recomponer la confianza, los vínculos, la solidaridad y la esperanza.
Debemos proteger, especialmente en nuestros niños, algo que ninguna tragedia debería arrebatarles: la posibilidad de imaginar un futuro.
Por eso la Biblioteca Departamental Jorge Garcés Borrero entiende hoy su misión como una estrategia de intervención social, cultural y acompañamiento emocional.
Tenemos por delante un desafío enorme. Habrá que atender la emergencia inmediata y emprender después un esfuerzo prolongado para recuperar lo perdido.
Para hacerlo harán falta recursos, infraestructura, empleo y oportunidades.
Pero, sobre todo, serán indispensables seres humanos capaces de asumir esa tarea.
Porque volver a levantarnos no consistirá únicamente en recuperar aquello que cayó.
será también cuidar y fortalecer a quienes harán posible ese nuevo comienzo y para eso necesitamos una Biblioteca que comprende que su territorio no termina donde terminan sus paredes Porque su verdadero territorio es la gente.
