Cali, marzo 13 de 2026. Actualizado: jueves, marzo 12, 2026 22:31
El arte de tachar
Repito de entrada lo ya dicho en este mismo espacio, y en tertulias de amigos.
Me distancio de su pensamiento político, pero me uno a sus letras, a su cultura, a su amor por el arte, por lo bello… podría decir que es un filócalo como yo, mas no me iguala.
De tanto en tanto nos cursamos mensajes de watts app, conversamos ocasionalmente.
Me frunzo con sus columnas de opinión y mensajes en su muro de Facebook, pero su prosa es impecable, capta al lector y lo deja pensando en sus aforismos y lenguaje puro, cargado de literatura y política y poética.
Y este preámbulo, para hablar del escritor Julio César Londoño (doctor honoris causa de la Univalle) de quien acaba de salir, en bella edición de El Bando Creativo, -una de las mejores editoriales del país- su libro “El Arte de Tachar” (ensayos breves 2015-2025).
En él se recogen escritos cortos cargados de sapiencia, de buena prosa, de datos históricos, variopintos. Aborda, con la misma pulcritud escritural asuntos de: moral, historia, filosofía, teología, literatura.
Su escritura hace fácil entender ecuaciones de la física, desenredar discusiones gramaticales que bien él reitera: en ocasiones son discusiones más de “dramática” que de gramática.
Los textos de este libro, son una cátedra amena de literatura.
Con facilidad expone teorías alrededor del cuento, de la novela, del ensayo, de la poesía, citando ejemplos tan claros que hacen del escrito un verdadero festín literario, sin perder el rigor que le da su doctorado.
Realmente es un libro para leer a sorbos. De subrayar, de doblar páginas para no olvidar lo inmortal de sus postulados, en algún aparte de su paginaje.
Nos hace volver a creer en el arte y, sobre todo, en el silencio, al que dedica un relato bello y sabio. Es una enseñanza para la vida. Da ejemplos de cómo una palabra adicional daña un párrafo.
Por ello, llevado al arte este ejemplo -digo yo-, en las faenas taurinas un capotazo de más hace que el torero pierda la oreja, arruine su buena faena.
Debe saber cuál es el tiempo y el tono, para concluir su lidia. Así mismo el pintor, el músico, el escritor. Y eso lo enseña Julio en su libro.
Lector(a) mío(a), acuda a la librería y adquiera este libro que podrá leer, incluso, con música de por medio, como escribía Caicedo.
