Cali, octubre 15 de 2026. Actualizado: jueves, octubre 15, 2026 19:17
El liderazgo que necesitarán nuestras ciudades en 2027
Cuando se revisan las mediciones de opinión que hemos realizado desde Analizar y Lombana, aparece una preocupación que sobresale ampliamente sobre las demás: la seguridad.
No importa si hablamos de Cali, de los municipios del Valle del Cauca o de buena parte del territorio colombiano.
La inseguridad se ha convertido en una preocupación transversal de la ciudadanía.
Sin embargo, surge una pregunta fundamental: ¿qué entiende realmente la gente por seguridad?
Para algunos significa poder caminar tranquilamente por su barrio; para otros, no ser víctimas de una extorsión, evitar el robo de su motocicleta o simplemente tener la tranquilidad de que sus hijos regresarán a casa.
La seguridad tiene tantas interpretaciones como realidades viven los ciudadanos, pero todas confluyen en una misma necesidad: recuperar la tranquilidad.
Este fenómeno tendrá un peso determinante en las elecciones territoriales de 2027.
Y aquí aparece una dificultad particular para los candidatos identificados con el petrismo o el Pacto Histórico.
Más allá de los esfuerzos del Gobierno nacional por enfrentar los problemas de seguridad, la percepción ciudadana sobre esta materia puede convertirse en una pesada carga electoral para quienes representen su continuidad política.
Pero sería un error interpretar este escenario como un rechazo automático a todo lo que ha representado el progresismo.
Durante el gobierno de Gustavo Petro se consolidaron narrativas que conectaron con sectores importantes de la sociedad: la igualdad, el reconocimiento de las minorías, la participación de quienes históricamente sintieron que no tenían voz y una discusión más profunda sobre la redistribución de oportunidades y beneficios económicos.
Estas conquistas narrativas no necesariamente desaparecen porque exista inconformidad con la seguridad.
Por eso, el verdadero desafío para quienes aspiren a gobernar Cali, los municipios del Valle o cualquier ciudad colombiana no será simplemente prometer más policías, cámaras o controles.
Tampoco bastará con repetir discursos de inclusión y justicia social.
El liderazgo que podría resultar más atractivo será aquel capaz de construir un punto de encuentro entre dos demandas ciudadanas que no son contradictorias: vivir seguros y vivir con mayores oportunidades.
Un liderazgo con autoridad, pero sin autoritarismo. Con sensibilidad social, pero sin permisividad.
Que entienda que el ciudadano quiere sentirse protegido sin renunciar a los avances en reconocimiento, participación y derechos.
Quizás la gran disputa electoral de 2027 no sea exclusivamente entre derecha e izquierda, ni entre continuidad y oposición.
Será entre quienes comprendan integralmente las nuevas preocupaciones ciudadanas y quienes sigan intentando responderles con las viejas narrativas políticas.
