Cali, agosto 3 de 2026. Actualizado: lunes, agosto 3, 2026 11:28
La ilusión de sentirse poderoso
He pensado mucho en lo humano que somos. En cómo deseamos crecer, avanzar, conquistar nuevos escenarios y llegar a lugares que alguna vez nos parecieron lejanos. Aspirar no debería de avergonzarnos. Los sueños movilizan la vida.
Pero somos humanos, y eso significa que también nos equivocamos. A veces nuestras decisiones lastiman a otros.
Una palabra mal dicha, una determinación apresurada o incluso nuestros propios deseos pueden dejar heridas que nunca buscamos causar.
La humanidad también está en reconocer eso y pedir perdón, cuando sea posible, reparar.
Hoy algo me preocupa y lleva a reflexionar ¿cuando hacer daño deja de ser un error y empieza a convertirse en método?
Quizás por eso siempre he tenido preguntas frente a eso que llamamos “poder”. ¿Realmente alguien tiene poder o simplemente ocupa, durante un tiempo, un lugar que le permite tomar decisiones?
El problema comienza cuando olvidamos ese “durante un tiempo”.
Entonces algunas personas empiezan a sentirse indispensables. La silla se confunde con la persona, la autoridad con superioridad y la capacidad de decidir con una especie de divinidad. Desde allí se aparta, se silencia, se humilla o se lastima creyendo que las posiciones serán eternas.
Y no lo son.
Por eso considero importante aprender a reconocer estos comportamientos y también saber alejarnos de ellos.
No solamente por cuidado propio, sino porque quien convierte el daño en método termina aplicándolo incluso contra quienes alguna vez creyó cercanos.
Nuestros mayores nos lo dijeron con una sabiduría que ninguna teoría sobre el poder podría explicar mejor: “hoy por mí, mañana por ti”.
La vida cambia las posiciones. Quien hoy decide, mañana puede necesitar que alguien decida pensando en él.
Tal vez la verdadera grandeza no esté en cuánto poder creemos tener, sino en cuánta humanidad conservamos mientras podemos ejercerlo.
Sobre la autora…
Johana Caicedo Sinisterra es una líder social comprometida con el bienestar y la transformación de vidas. Es profesional en Filosofía, magíster en Educación y doctora en Humanidades. Desde el servicio público, ha trabajado por la igualdad, las oportunidades y la construcción de una sociedad más humana y justa.
