Cali, octubre 16 de 2026. Actualizado: viernes, octubre 16, 2026 19:51
Once mil millones
El presupuesto de Cali para el año entrante tiene ocho billones de pesos.
Dentro de ese documento hay una línea que dice once mil millones: es la inversión social para las mujeres de la ciudad. Era casi tres veces más grande. La caída es del 64 %.
Hay que decir primero lo que es justo. Este presupuesto tiene cosas buenas: salud sube 28 %, educación 17 %, vivienda 68 %.
En una ciudad que todavía está levantando escombros eso no es poca cosa y merece reconocerse.
Lo digo porque es cierto, y porque deja sin piso el argumento más cómodo. Aquí no faltó plata ni faltó criterio para priorizar. Hubo priorización. Las mujeres quedaron por fuera de ella.
Y antes de que alguien me lo responda, lo digo yo: los feminicidios en Cali bajaron. Cinco en 2025, la cifra más baja en once años.
Es un resultado real y detrás hay gente que lleva años trabajando para lograrlo.
Pero ese mismo año mataron a 68 mujeres en esta ciudad, un 11 % más que el anterior, y fuimos la única de las grandes capitales del país donde esa cifra subió.
Las dos cosas son ciertas. La segunda es la que no estamos mirando.
Ahora haga la cuenta conmigo, que cabe en una servilleta.
Once mil millones repartidos entre el millón doscientas mil mujeres que viven en Cali dan menos de diez mil pesos por mujer.
Al año. Menos de ochocientos pesos al mes.
En el mismo documento, la modernización del alumbrado público tiene 187.000 millones —diecisiete veces más— y el recorrido patrimonial de la salsa, 39.000 millones: tres veces y media.
No estoy diciendo que esas obras no sirvan. Estoy diciendo lo que dicen los números cuando uno los pone en fila.
Conviene saber qué se paga con esa línea, porque no son afiches ni días conmemorativos. Es Casa Matria.
Es la línea que atiende las veinticuatro horas y que solo entre enero y abril recibió 2.740 solicitudes de ayuda.
Es el Hogar de Acogida, el refugio para mujeres en riesgo de feminicidio, donde en esos mismos cuatro meses durmieron 191 mujeres y 33 personas que dependen de ellas.
Un recorte del 64 % no es una cifra: es la pregunta de cuántas de esas 191 van a caber el año entrante.
Alguien dirá que la seguridad de las mujeres se arregla con más policía en la calle.
El ochenta por ciento de las agresiones contra mujeres en Cali ocurrió dentro de la casa de la víctima, y en el 54 % de los casos el agresor fue una expareja.
No hay operativo que entre ahí. Lo que entra ahí es exactamente lo que financia esa línea que estamos recortando.
Hay algo más, y no es un reclamo a la Administración: es un recordatorio para nosotros.
Hace cuatro años este Concejo aprobó el Acuerdo 0539, la política pública de mujeres de Cali, con un horizonte de diez años.
Una política pública sin presupuesto no es una política: es una declaración de intenciones con membrete. Y nosotros no aprobamos una declaración de intenciones.
Escribo esto antes de la votación y no después, porque después ya no sería una columna. Sería una autopsia firmada por quien presidía la sesión.
Le pedí por escrito a la Secretaría de Bienestar Social la explicación técnica de esa caída. Es posible que parte de esos recursos se haya trasladado a otro rubro y que la atención se mantenga intacta.
Si es así, lo diré en esta misma columna y con el mismo tamaño de letra.
Si no es así, entonces lo que sigue es sencillo.
Yo presido el concejo que vota este presupuesto.
Esa línea, repartida entre las mujeres de Cali, da nueve mil pesos al año por cada una: no alcanza para un almuerzo. No voy a levantar la mano por eso. Esa línea no va a pasar como está.
