Cali, agosto 20 de 2026. Actualizado: jueves, agosto 20, 2026 15:18

Carmiña Navia Velasco

Terremoto, solidaridad y redes sociales

Carmiña Navia Velasco

Difícilmente en Cali podremos pasar esta página dolorosa que estamos viviendo… en este momento quiero resaltar algunos aspectos de las dinámicas de vida en las siguientes semanas de ese sacudón que nos removió.

Lo primero, lo más importante: la solidaridad inmensa que se ha generado en toda la ciudad, en todos los estratos sociales, en todos los barrios.

En general los pueblos ante la desgracia son solidarios, lo podemos comprobar mirando las fotografías del periódico Relator que recogieron el cismo que azotó a Cali hace un siglo en Junio de 1925.

En realidad es la solidaridad la que permite construir un tejido social en los barrios populares: Solidaridad que va desde compartir una taza de azúcar hasta adoptar al hijo de la vecina si esta muere.

Gran parte de los barrios periféricos de Cali son fruto de invasiones y estas son una escuela de solidaridad y hermanamiento.

La solidaridad tiene varias raíces: en este momento quiero señalar dos: La conciencia de que Todos somos Uno, conciencia que nos lleva a pensar y sentir que si hoy te toca a ti, mañana me puede tocar a mí… y la compasión, vivencia que nos hace capaces de asumir la desgracia ajena o colectiva desde nuestras propias entrañas.

Creo que en las respuestas masivas de solidaridad como las que hemos tenido en nuestra ciudad, se conjugan ambas raíces y nos sitúan en un universo de fuerzas de bondad y fuerzas amigas desplegándose y extendiendo sus alas protectoras sobre el daño recibido.

El paisaje solidario que ha vivido Cali por parte de los vecinos, los pobladores, los amigos, las familias, los y las gobernantes, las instituciones privadas o públicas… ha pintado de color esperanza nuestras calles, edificaciones caídas y sobre todo a los deudos de tantos muertos o desaparecidos.

Creo que como parte de esa misma ola solidaria se ha desplegado una actitud masiva de transmitir o generar información.

Informaciones pertinentes y menos pertinentes: Dónde hay acopios, donde hay albergues, donde encontrar ayudas, dónde ingenieros… qué conductas seguir, que cosas evitar… quién necesita colchonetas, quien necesita alimentos, quien necesita carpas… quién puede transportar… Algunas personas -no dudo de su buena voluntad- reproducen en todas sus redes sociales las mismas o contrarias informaciones hasta el infinito, sin preocuparse de comprobar veracidades o mentiras.

Cualquiera que se haya acercado mínimamente a la comprensión de los hechos comunicativos sabe que en algún punto de ellos, el exceso de información se convierte en ruido y oculta o desfigura el mensaje.

Y esto ha pasado indiscutiblemente en Cali con las toneladas de mensajes que algunas personas de buena voluntad han enviado y reproducido sin medida alguna.

Se han mandado mensajes sin comprobación ninguna y claro, muchos han sido falsos.

Pongo dos ejemplos que me tocan de cerca: Se anunció albergue en el Colegio Lacordaire y allí hubo acopio, no albergue.

Circuló repetidamente un mensaje que planteó: “Tapabocas obligatorio” en Cali, este claramente: Mentira. La Secretaria de salud explicó muy precisamente que no era necesario, salvo el caso en que se fuera a permanecer al interior de un espacio en el que hubiera cadáveres entre las ruinas.

En medio de la angustia, el dolor y la solidaridad hay -es claro- algunas mentes dañadas, malas o enfermas, que experimentan placer en agudizar los problemas, en aumentar el pánico, en desorientar y mentir.

Por eso es necesario que quien quiera asumir ser “transmisor de información” en este o en cualquier caso, compruebe lo que envié, es su responsabilidad para no agrandar los problemas sino colocarse en el camino de su superación.

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